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Viernes, 24 de Noviembre 2017

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¡Será la última llamada!

Por Xavier Toscano G. de Quevedo

¿Cuántas oportunidades tenemos las personas durante nuestra vida? Para algunos privilegiados, o quizás sería más correcto referirnos a ellos como afortunados, diríamos que varias, bastantes o suficientes. Y para la gran mayoría, seguramente habrían sido en menor número, o inclusive nos encontramos con quienes no consiguieron detectarlas, o que desafortunadamente hicieron caso omiso de ellas en su momento. ¡Pero eso sí, a todos se nos han presentado!

Esta situación que se ha manifestado como algo habitual en los individuos y nuestra sociedad durante el transcurso de nuestra historia, obviamente que tampoco es ajena en aquellas personas que han buscado durante los últimos nueve siglos —cada uno creando su propio destino— escalar o remontar un lugar  de privilegio, dentro de nuestro intrincado mundo del Espectáculo Taurino.

Sí, por supuesto que sí. Todos durante el recorrido de su lucha “personal” por lograr el ser toreros, han contado en su momento con su “oportunidad” o tratando de ser más explícitos, con diversas “oportunidades” que la vida de nuestra fiesta les ha brindado. Pero, ¿cuántos no las detectaron? —¿Cuántos las vieron llegar y nuca las aprovecharon?— ¡O también una inmensa mayoría de los jóvenes aspirantes, las divisaron pensando que se les darían por racimos, y éstas se fueron esfumando para jamás regresar! Por ello miles de “buscadores de gloria” durante toda la historia de nuestra tauromaquia, se quedaron perdidos y olvidados en el tiempo.

Sin embargo, para beneplácito del Espectáculo y sus aficionados, siempre se ha contado con  extraordinarios “personajes” en la Fiesta, que Sí supieron buscar, lograron encontrar y aprovecharon cabalmente su momento de “oportunidades”, sacando el máximo provecho de ésta, llegando por su méritos propios a escalar la gloria e inmortalidad en el toreo.

Bien valdría como un ejemplo tácito a seguir a varios de ellos, y hoy más específicamente a sus frutos conseguidos en su andadura por España. Iniciaremos con el torero de Mixcoac, Luis Castro “El Soldado”, quien no obstante de haberse convertido en matador de alternativa (5 de marzo de 1933) viajó a España ese mismo año, presentando en Madrid (20 de julio de 1933) como novillero alternado, con “El Ave de las Tempestades” Lorenzo Garza y  el español Cecilio Barral, quien fuera herido, quedándose Luis y Lorenzo únicamente en el ruedo. Grande “oportunidad” para nuestros toreros, la historia de ese día ya está remarcada con letras de oro en nuestra fiesta.  

Vayamos ahora con “El Faraón de Texcoco”, Silverio Pérez Gutiérrez, torero controversial y de inigualable carisma. Los investigadores de su historia siempre han afirmado que Silverio NO quería ser torero, pero cuando en el año de 1931 llegan a México los restos mortales de su hermano “Carmelo” (Armando Pérez Gutiérrez), Silverio abrasando el ataúd de “Carmelo” toma la decisión de convertirse en torero. Cuando en el año de 1935 viaja a España para presentarse como novillero, lo hace en la plaza de Tetuán de las Victorias, alternando con el “Monstruo Cordobés” Manuel Rodríguez “Manolete”. Silverio aprovechó cabalmente su “oportunidad”, y en nuestro país, ya como matador de alternativa, se convirtió en el inseparable alternate de “Manolete” pasando a la historia como un ídolo de multitudes.

Por último traslademos varias décadas y hablemos de “El León de Tetela”, el carismático Joselito Huerta, obviamente de su travesía inicial por España. Fue en Jerez de la Frontera en el año de 1955 su presentación de novillero, grande “oportunidad” que no desaprovechó, recorriendo además Sevilla, Madrid y otras plazas, en todas logrando inusitados triunfos y la admiración de los aficionados españoles, situación que lo llevó con méritos propios a tomar la alternativa en La Real Maestranza Sevillana de manos de Antonio Bienvenida.  

Hoy que estamos en septiembre de 2017, surge una nueva “oportunidad”, y ésta es para el joven hidrocálido Leo Valadez. ¡Vaya número importante de festejos que en España se le presentan al joven novillero!, que, al igual que a muchos de sus compañeros en años anteriores, también estuvieron a su alcance y el tiempo nos ha mostrado que nunca las visualizaron, o más bien, las dejaron perder. ¿Será su última llamada? Ya lo veremos, pero en tanto hacemos votos por que suceda lo mejor, y aproveche íntegramente esta inigualable “oportunidad”.

En este majestuoso, sorprendente e incomparable Espectáculo, todas aquellas personas que eligen recorrer su complicado laberinto, están conscientes de sus dificultades y obstáculos. Sin embargo, si sus deseos son escalar hasta la cima de él, tendrán que cuidar todas sus “oportunidades”, sin olvidar y aceptar sin cuestionamientos, que este fabuloso mundo, exclusivamente es y será siempre dirigido por el Eje Central y Único del Espectáculo: su Majestad El Toro Bravo.

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