Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Domingo, 19 de Noviembre 2017

Ideas

Ideas |

Ser mujer, Guadalajara, siglo XXI

Ser mujer, Guadalajara, siglo XXI

Ser mujer, Guadalajara, siglo XXI

Los “día internacionales de”… suelen caerme muy mal. El día del periodista, el día del cartero, día de la secretaria, etcétera. Normalmente no sirven para gran cosa, excepto para hacernos caer en cuenta de una situación específica. Si viviéramos en una ciudad donde ser periodista fuera un riesgo el día de la libertad de prensa tendría un sentido distinto. Ese es el caso del día de la mujer: ser mujer en Guadalajara sigue significando una diferencia sustancial.

La brecha salarial entre hombres y mujeres en México es 18 por ciento. Esto es, por un mismo trabajo si a un hombre se le pagan mil pesos a una mujer le pagan 820. Así de simple; así de grave. Lo peor es que esa brecha lejos de mejorar empeoró en el último año, pues en 2015 estaba en 17 por ciento, según cifras de la OCDE.

Más terrible aún que la diferencia salarial son la discriminación y el acoso. El machismo sigue siendo una práctica cotidiana en este país y en esta ciudad. Nuestra cultura está impregnada de expresiones machistas que muchas veces las soltamos sin ser siquiera conscientes de lo que implican. La condición de discriminación se agrava además con elementos de clase. Ser indígena en México es terrible, pero ser indígena y mujer es doblemente castigado. Ser mujer y además prostituta implica una de las condiciones más bajas y despreciadas de la escala social.

El acoso es aún peor porque suele justificarse e incluso minimizarse. Los principales acosadores suelen ser los familiares: el padre, el hermano, el tío, el primo. El acoso en el hogar es una práctica común. Pero saliendo de la casa sigue el acoso en el transporte público, en la universidad o en el trabajo. Una de cada diez mujeres que trabajan ha sido víctima de acoso, pero es un delito silencioso, pues las mujeres prefieren no denunciar por miedo a perder el trabajo (de acuerdo a un estudio del Colegio Jurista, el índice de denuncia es de solo 3 de cada mil casos).

Lo que hemos visto en los últimos días en la Universidad de Guadalajara no es ni la excepción y tampoco es privativo de esa universidad. Parte sustancial del comportamiento machista es la normalización y justificación de ciertas prácticas algunas de nombre horrible, como “buitreo” que no es otra cosa que acoso disfrazado de juego. Me temo que en el caso reportado en estos últimos días en el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (CUCEI) el acoso habría quedado en anécdota si no es porque este centro tiene, por primera vez, una rectora mujer.

El día de la mujer en Guadalajara en pleno siglo XXI sigue teniendo, tristemente, mucho sentido.

Lee También

Comentarios