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Sábado, 18 de Noviembre 2017

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Río de negligencias

Río de negligencias

Río de negligencias

Vómito y diarrea durante 15 horas, altas temperaturas, alucinaciones y pérdida de conciencia. Durante 19 días un frágil cuerpo de ocho años de edad se aferró a la vida. Era imposible ante la alta presencia de arsénico en el organismo. Miguel Ángel López Rocha murió por un paro cardiorespiratorio, falla orgánica múltiple e intoxicación aguda después de caer a uno de los causes del contaminado Río Santiago.

Este lunes se cumplieron nueve años de la tragedia y la ausencia, recuerda la ineptitud, falta de capacidad y compromiso para enfrentar uno de los problemas más graves de contaminación en el Occidente del país. Este deceso es tan sólo un ejemplo de cómo administraciones y partidos entran y salen del panorama político estatal sin que ninguna pueda con la coordinación efectiva de solución a este conflicto ecológico.

El Comité Ciudadano en Defensa Ambiental de El Salto ha contabilizado a lo largo de este tiempo cientos de casos de personas con daños renales, cáncer, enfermedades en las vías respiratorias, piel y ojos. Muchas ya no viven para contarlo.

Ocho años se cumplieron el pasado enero de la histórica macrorecomendación emitida por la Comisión Estatal de Derechos Humanos dirigida a 14 ayuntamientos, dependencias estatales como la secretaría de Salud, Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), la Comisión Estatal del Agua y al menos dos a nivel federal. En un principio esta acción cubrió la expectativa, dio esperanza a la gente más afectada de los municipios de Juanacatlán y El Salto. Pasó el tiempo y no tuvo un impacto contundente en el fondo del problema: la complacencia de los gobiernos en la operación, concesiones en el manejo de agua y falta de control en los permisos de descargas de fábricas e industrias que forman parte de un importante corredor industrial para Jalisco.

Los daños no sólo se generan en esa zona, el Río Santiago arrastra descargas del Área Metropolitana de Guadalajara como plasma sanguíneo de los rastros que se combina con la espuma blanca que nace de la mezcla de plomo, mercurio, manganeso y otras sustancias tóxicas. A finales de 2015 la Semadet pretendía cumplir al menos el 50 por ciento de lo que, Derechos Humanos, pedía en 2009 y el titular del organismo, Felipe de Jesús Alvarez declaraba entonces amenazante que no habría pretextos para los alcaldes que omitieron acciones al respecto.

Es 2017 y siguen igual en Arandas, Atotonilco, Chapala, Ixtlahuacán, Ocotlán, Poncitlán, Tonalá y Tototlán. Se confirman los mediocres resultados que tanto se le han acreditado al ombudsman por estas y otras tantas omisiones. Eso es la muerte de Miguel Ángel, la suma de negligencias de autoridades serviles que benefician el crecimiento de grandes industrias sin importar los daños. Así siguen, estancados, como los desechos del Rio Santiago.

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