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Renuncias y actualizaciones

Renuncias y actualizaciones

Renuncias y actualizaciones

Cuando buscamos un auto nuevo, con mucha frecuencia queremos que nos cubra todas nuestras necesidades. Debe ser amplio, potente, bien acabado, bonito, durable, barato y, bueno, si se puede, que sea seguro. Como obviamente es imposible encontrar un producto que satisfaga todas nuestras exigencias, la compra de un auto puede resultar en frustraciones, en muy costosas frustraciones. Por esto, debemos entender que hay que establecer prioridades, renunciar a algunos aspectos y, muy importante, estar actualizado en el momento de comprar, puesto que el mercado es extremadamente cambiante.

Una de las exigencias más comunes y menos racionales es un auto bueno para carretera. Muchos quieren ese desempeño superior en caminos interurbanos incluso cuando solo salen a carretera una o dos veces por año, en un claro error de prioridades. Obviamente es natural querer esto, pero hay que estar conscientes de que es una exigencia que implica mayor inversión inicial y consumo más elevado, cuando menos.

Claro que además muchos quieren una posición elevada de manejo, puesta de moda con el arribo de las SUV a las ciudades, cuando hasta los años 80 eran vehículos rurales. Los pretextos son muchos para comprar una SUV, el principal siendo algo que la gran mayoría de las camionetas no ofrece: espacio interior. Hay más pretextos para quererlas como “No pegar en los topes” o “que sea buena para enfrentar las inundaciones”, este último siendo el favorito en esta época del año.

Pocos se acuerdan que una SUV, pese a que con frecuencia es cómoda, no es precisamente un vehículo bueno para la carretera, puesto que su elevado centro de gravedad la hace muy vulnerable a las volcaduras. Las maniobras bruscas y las camionetas no se llevan y si manejamos una, debemos evitar esos movimientos intempestivos al volante, es decir, bajar la velocidad.

 

Actualizaciones

Conscientes que si queremos altura pagamos el precio del mayor consumo, de la inestabilidad y, debido a la moda, del más elevado precio del producto, entendemos que hay que renunciar a algo. Igual que si compramos un sedán y un cupé debemos renunciar a la mayor capacidad de enfrentar a los topes o enfrentar inundaciones.

Una vez elegido el auto que queremos, hay que estar muy atento a sus fluctuaciones de precio y posicionamiento ante la competencia. Durante casi un año, la SUV compacta más recomendada por mi en redes sociales fue la Kia Sportage 2.4, por su excepcional valor/precio cuando llegó al mercado en el primer semestre de 2016. Sin embargo, este año se renovaron CX-5; CR-V; Tiguan; 3008 y Escape, entre otras, y todas las mencionadas son ahora más recomendables que la Kia por uno u otro motivo.

El Seat Toledo, por ejemplo, tuvo su precio puesto tan arriba que dejó de ser buena opción, para luego volver a serlo con versiones atractivas y bien configuradas para el mercado mexicano. Por los 380 mil pesos que costaba cuando llegó a México, la Jeep Renegade no era tan buena opción como hoy es con precio 20 mil pesos inferior, aunque esto se aplique solo a los modelos 2017.

El mundo de los autos es dinámico y cambiante como una carrera de Fórmula Uno y si queremos hacer un buena compra debemos primero tener muy claras nuestras prioridades, para hacernos de un vehículo que sea capaz de atender a lo que más necesitamos. Luego, hay que estar muy atentos al mercado porque lo que hoy es una buena opción mañana puede dejar de serlo. Y vice-versa.

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