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Domingo, 20 de Enero 2019

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¿Quién se encarga de Guerrero?

Por: Ivabelle Arroyo

¿Quién se encarga de Guerrero?

¿Quién se encarga de Guerrero?

El horror se instaló en la sobremesa de los mexicanos, en los diarios internacionales, en las redes sociales y la prensa de todo el espectro ideológico. Los motivos varían, pues en el caso de la desaparición de estudiantes en Ayotzinapa, Guerrero, hay de todo excepto claridad.

El Diario de Guerrero, según reporta Diego Osorno, aventó una portada sorprendente el día de las balaceras: “Por fin se pone orden”. El periódico ese día ya no está en línea, pero encontré una columna también en portada, de apenas hace dos jornadas, que tenía un tono también interesante: el autor decía que la sociedad de Guerrero está harta de los “seudoestudiantes”, de los criminales, y de los políticos. De todos juntos.

Esa postura oculta la responsabilidad del Estado en el asesinato de disidentes. Disfraza también la incapacidad de los gobernantes para hacer frente a sectores radicalizados. Sin embargo, una segunda lectura obliga a la reflexión: sin matices, y sin análisis, el autor mete a todos los sectores en el mismo saco porque sí se borraron los límites entre autoridades, fuerzas del orden, oposición política y crimen organizado.

En la bruma que se ha formado hay pocos hechos incontrovertibles y serían estos: los jóvenes eran normalistas, iban a bordo de autobuses, hubo disparos de policías municipales y el alcalde de Iguala estaba enterado.

Fuera de estos datos perfectamente corroborables, lo que hay son espeluznantes acusaciones. La más grave es la que hace el fiscal de Guerrero, quien asegurar que los policías ni mataron ni desaparecieron a los estudiantes, sino que los entregaron a los más malos: al crimen organizado. Eso implica que en Iguala los policías colaboran con el narco (y hasta ahí es una historia ya contada en muchos lugares del país) pero lo nuevo es que además se encargan de combatir la oposición política y de “poner orden” a su buen y salvaje entender.

La lógica indica entonces que los gobernantes locales no sólo están sometidos al control de delincuentes, sino que a su vez usan al narco para las actividades propias del ejercicio del poder, en su vertiente más autoritaria.

Y ahí sí agárrense, porque entonces que alguien nos explique: ¿quién diablos se encarga de Guerrero? ¿Los integrantes de la cobarde clase política estatal, perdidos en la crisis de seguridad y gobernabilidad del Estado, amenazados o financiados por los comerciantes de droga?

¿El crimen organizado con sus vasos comunicantes, de ida y vuelta, con las autoridades locales? ¿Las autoridades municipales, que llevan doble vida? ¿Los policías-sicarios que hoy corren peligro en las cárceles a los que los llevaron? Y cuando no hay ninguno de estos, ¿toman las calles los normalistas? Y en cuanto oscurece, ¿los guerrilleros de EPR, algunos de los cuales también siembran droga?

Todos los linderos que nos permiten aprender y analizar un fenómeno de crisis, están borrados. Lamento mucho decir esto, defensora como soy de las dinámicas locales, pero esta vez sí amerita la desaparición de poderes.
 

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