Lunes, 10 de Mayo 2021

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¿Quién manda?

Por: Guillermo Dellamary

¿Quién manda?

¿Quién manda?

En la lucha interna del adicto, está la batalla entre el antojo, el gusto y los deseos;  frente a la determinación de la voluntad de decidir cuándo, cómo y en dónde.

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Si gana el antojo, el cuerpo manda y la voluntad se queda sometida a sus caprichos. En cambio si la voluntad se impone el cuerpo tendrá que obedecer.

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Entre el querer y el poder, está el esfuerzo y la disciplina. Ser constante es indispensable para doblegar la persistente tentación de satisfacer las exigencias del cuerpo.

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Las ganas de seguir gozando lo que más nos gusta, es un imperativo que puede arrastrar a cualquier mente frágil y débil,  simplemente porque el cuerpo tiene una gran poder de exigir todo tipo de placer y de huir de cualquier sufrimiento y dolor.

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El gusto por estar nadando en el mundo de las satisfacciones y sin el freno de una mente restrictiva, resulta un exquisito tobogán rumbo a que el cuerpo viva en el trono de las potestades. No hay quien lo destituya de su mandato y por eso se va a defender de cualquier intento por derrocar su enorme control.

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Un yo fuerte y decidido no admite los chantajes y extorsiones de su propio cuerpo, es capaz incluso de detectar las bajas estrategias y engaños, para querer imponer su capricho de que se rompa la determinación de decir un tajante no y un rotundo hasta aquí, por parte de la voluntad.

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El cuerpo cuenta con mucho reclamos e impulsos, para buscar romper con las propuestas de dieta o de prohibición que trata de imponer la mente a través de la voluntad. El principal recurso que tiene, es un simple ¡se me antojó! y como me gusta tanto y no lo puedo dejar, pues accedí. Aunque en la mente surja la derrota con el sentimiento de culpa, el cuerpo ya ganó su batalla consiguiendo lo que quería, tal y como lo suelen hacer los niños consentido y caprichosos.

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Cuando un adicto quiere salir de su problema, necesita considerar muy en serio, que su yo, es decir la mente y la voluntad, tienen que someter y dominar al cuerpo y sus múltiples artimañas que maneja con especial destreza, para librarse de la inteligencia corporal que domina la mente.

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Por eso la pregunta clave es ¿Quién manda en tu cuerpo o vives sometido a él?

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