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Jueves, 17 de Octubre 2019
Ideas |

Patriotismo

Por: Enrique Toussaint

Patriotismo

Patriotismo

El grito de independencia es, sin duda, el momento patriótico del año. Banderas en cada esquina, fuegos artificiales y el pecho inflamado de orgullo por haber nacido en esta tierra. El mal ánimo del año queda aparcado por unas horas. Es tiempo de tomar tequila, preparar antojitos y recordar a los “héroes” que nos dieron patria. El país se vuelca a sus plazas y desde el alcalde del pueblo más pequeño de la sierra hasta el mandamás de la ciudad más importante del país, entona los famosos “vivas”, que nos aprendemos desde la primaria. Una borrachera de patriotismo, no de nacionalismo, porque lo que festejamos es el Estado, no necesariamente la nación.

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No soy de los que cree que ser patriota es una característica negativa o positiva en sí misma. Ser patriota también puede ser un incentivo para buscar construir un mejor entorno y una mejor sociedad; o, por el contrario, una forma de excluir a los migrantes o a quien no nació en este país. Sin embargo, lo que sí es llamativo es la razón que sustenta el acto patriótico. ¿Por qué nos sentimos orgullosos de México? Por su comida, su gente o su belleza natural. Por su pasado indígena, sus imperios prehispánicos o sus artistas. Por sus ciudades coloniales o sus símbolos religiosos. El orgullo nacional siempre es un concepto difuso, aunque más bien apalancado en el pasado. Voltea más hacia atrás que hacia adelante.

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No soy esencialista. Es decir, no creo que hay una “esencia” del mexicano. Tampoco que haya una mexicanidad. No hay una forma específica de ser mexicano, lo que no me excluye del placer de leer a Octavio Paz y entender nuestra cultura. De la misma forma, me parecen inútiles los estudios que buscan encontrar una identidad esencial, más plagada de puntos comunes y clichés, que realmente de evidencia empírica. Por ello, creo que es momento de repensar nuestro patriotismo. El amor a la patria por supuesto que debe tener anclajes históricos, sin embargo yo entiendo el patriotismo de otra forma.

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Ser patriota tendría que ser una posición frente a la común y lo público. Lo que nos hace mexicanos es que compartimos un proyecto común, un proyecto de estado y un proyecto de muchas naciones. Por ello, ser patriota debería ser defender que construyamos un proyecto de país en el que nadie se quede atrás. Un proyecto de igualdad y de oportunidad, que no excluya a 55 millones de pobres. Hoy, México es un proyecto viable y defendible para el 1% de la población que concentra una tercera parte de los recursos del país. Sin embargo, tres de cada cuatro mexicanos están excluidos. Y qué decimos de las naciones indígenas. Ser patriota debería ser defender que todos podamos asistir a la escuela, sin importar nuestra condición social. Que por más pobres que seamos, siempre haya un lugar en los hospitales públicos para atendernos. Ser patriota no es alegrarnos de las pirámides majestuosas del México prehispánico, sino de entender el proyecto de nuestras naciones indígenas y compartirlo. Me parece patético aquel que mientras grita “Viva México”, ya le está diciendo “indio patarajada” a un comerciante que le vende algo en la calle. Existe un patriotismo autoritario sustentado en la cultura política patriarcal y no democrática del régimen de los 70 años.

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No se puede ser patriota apostando por un modelo de país excluyente. El patriotismo democrático siempre deberá ser la aceptación del otro. Del otro con sus preferencias, ideología y forma de entender la vida. Es difícil sentirse orgulloso de un país tan desigual, con tanta pobreza, tanta exclusión, tanta discriminación, tanta violencia y tanta segregación. Ojalá entendamos el patriotismo como el compromiso con un proyecto común solidario y justo, más que con el tequila, las pirámides o la lucha de independencia.

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