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Martes, 22 de Enero 2019

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Papá, no quiero que seas un tirano

Por: Guillermo Dellamary

Papá, no quiero que seas un tirano

Papá, no quiero que seas un tirano

Muchos jóvenes piden a gritos tener a un líder en casa, a alguien que los guíe, los escuche y los comprenda. No a un dictador que impone, castiga, regaña, exige y si no, te amenaza utilizando el miedo como forma de sometimiento.


Es tan importante vivir en un hogar en que se tenga muy buen ambiente y en armonía, como para que diariamente tengamos que enfrentar el malestar y el enojo de un padre que no sabe llevarse la vida en paz y que cree que gritando y mandando de mal modo, va a arreglar las cosas que están mal.


En la adolescencia es fundamental que rompan progresivamente el cordón umbilical con los padres y marchen rumbo a la independencia y la autonomía. Y esto debe de suceder en los mejores términos posibles y no en las turbulentas aguas de la tensión, los pleitos y las noches de horrible angustia.


Particularmente los varones necesitan ver a  su padre como un líder, como un hombre seguro de sí mismo que lo ayude a liberarse de las faldas de la madre, del confort y de la sobreprotección femenina. Que le muestre el camino de la vida profesional, de cómo ganarse el dinero y de conquistar a una bella dama, a no caer en la tentación de las drogas y el alcohol, como también controlar sus pasiones y sobre todo la ira y el enojo.


Es aprender a vivir en la disciplina correcta, en la cultura del esfuerzo y en la constante superación. Con una visión optimista y positiva.


Cuando el padre se empeña en estar ausente, despistado y alejado de su tarea de maestro y guía, entonces los jóvenes se refugian en los amigos, en una vida social intensa, regularmente fraguada en la diversión y la pachanga que suele molestar a los padres tiranos. Que, ante un comportamiento así, fácilmente montan en cólera e incrementan su afán de dictador, sacando nuevas sentencias y reglas que intentan apaciguar el ímpetu festivo de los hijos.


Para mejorar las cosas en familia, necesitamos que sea el diálogo, la convivencia y los acuerdos los que predominen. Pues de lo contrario la conducta de un  padre tirano, hace más miedosos, inseguros y agresivos a los hijos. Y eso los orilla a resolver sus crisis con vicios y conductas depresivas que no queremos.

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