Domingo, 16 de Febrero 2020
Ideas |

Oro, plata, bronce y cobre

Por: Celso Rodríguez González

Después de superar un sinuoso, pesado y complicado proceso de preparación, la decimosexta edición de los Juegos Panamericanos tuvo un evento de inauguración de ensueño que propios y extraños reconocieron como excelente preámbulo y motivación para un desempeño exitoso de la delegación mexicana. Ciertamente dos años atrás las razones políticas de los diferentes actores jaliscienses sembraron serias dudas para la realización de los Juegos. Basta recordar la cancelación en diversas ocasiones de la sede de la villa que hospedaría a los deportistas participantes y que una vez seleccionada la definitiva, tuvo que enfrentar diversos juicios y riesgos de atraso. Finalmente tanto la villa como los diferentes complejos deportivos quedaron listos y a tiempo, salvo ligeros detalles en un par de instalaciones que también se resolvieron y pudo contarse con ellos sin contratiempos. Llegando la fecha de la inauguración con expectativas locales optimistas que se materializaron en sorprendentes; en un escenario moderno y simbólico; con un riguroso control de ingreso y extremas medidas de seguridad; el espectáculo de luz, sonido, danza, pirotecnia y música, dio a los asistentes y a los millones de espectadores televisivos una muy buena ceremonia de nivel mundial que ha puesto a Guadalajara y a Jalisco en la memoria del mundo. De ahí en adelante, las justas desarrolladas en los diferentes deportes dieron a México una lluvia de medallas de oro que dejaron atrás los antecedentes históricos y un cúmulo de medallas de plata y bronce también inédito que ilusiona para lograr aun mejores cosas en la siguientes ediciones de estos Juegos. Por si algo hiciera falta, también los representantes nacionales de origen jalisciense tuvieron actuaciones sobresalientes que nos dieron oro y además un gran orgullo por el aporte importante de nuestros paisanos a la gran actuación mexicana. Esta edición nos deja la satisfacción de la mejor participación deportiva en la historia de los Juegos Panamericanos y también una infraestructura envidiable que estamos obligados a mantener y aprovechar para difundir y promocionar la práctica del deporte en todos los estratos sociales con los más altos niveles de calidad. Importante también destacar la seguridad que fue desplegada por las policías federales, estatales y municipales que en coordinación lograron inhibir los promedios delictivos y resguardar a los atletas y las delegaciones durante los Juegos. Hemos dejado los jaliscienses como anfitriones, un buen sabor de boca a los visitantes extranjeros, lo que repercutirá en el mediano plazo, sin duda, en un incremento del turismo y con ello mejores ingresos para los trabajadores de los diferentes sectores productivos. Los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011, innegablemente fueron un éxito deportivo, pero también un escaparate para que los visitantes que no conocían la ciudad y el Estado, se dieran cuenta que existe una amplia gama de servicios entre los que destacan la oferta hotelera y restaurantera que seguramente dieron una muy buena impresión y que podrían ser detonante para consolidarnos como una capital a la altura de las mejores de América, con el consecuente beneficio en la derrama económica, generación de empleos y activación del aparato productivo sobre todo en el sector turístico. En el aspecto político que también tiene una importante trascendencia, habrá que esperar sólo un poco para comenzar a enlistar la amplia serie de “padres y madres” que se apuntarán y disputarán para sí el triunfo en relación con el buen resultado de los eventos panamericanos, pero para la mayoría de los jaliscienses esa lucha, esa disputa, esa “confrontación”, por llamarlo de alguna manera, que inevitablemente vendrá acompañada con el siguiente proceso electoral, ya no será tan atractiva si es que no existen los perfiles que la sociedad exige y las plataformas y compromisos que aseguren que quien ocupe un cargo de elección popular se desempeñe con eficiencia y de acuerdo a la altura de las exigencias sociales, porque desde siempre se han reclamado resultados positivos y el cumplimiento de la palabra empeñada, de lo contrario, en vez de tener aspirantes a medalla de oro, habrá muchos, pero a presea de cobre.

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