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Nuño debe irse y la reforma derogarse

Nuño debe irse y la reforma derogarse

Nuño debe irse y la reforma derogarse

Aurelio Nuño Mayer no disparó ni gases lacrimógenos, ni portaba escudo, o las armas que dieron muerte al menos a nueve pobladores de Asunción Nochixtlán, el pasado domingo en Oaxaca, pero es el responsable político del asesinato de esos pobladores que mantenían un retén en su pueblo como parte de las movilizaciones en apoyo al magisterio disidente.

Aurelio Mayer tiene que dejar su cargo como titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) del país, pues aunque no fue autor material de la represión contra pobladores de Nochixtlán, su huella está presente en todos los hechos represivos desplegados por el gobierno de Enrique Peña Nieto en contra del magisterio disidente.

A pesar del amplio conjunto de dispositivos utilizados por el gobierno para tratar de imponer la mal llamada reforma educativa, los maestros siguen en paro concitando la solidaridad de amplios sectores de mexicanos y del extranjero.

Esto demuestra que la estrategia estatal ha fracasado y esto explica por qué se decidió por la represión en contra del magisterio disidente y en contra de pueblos que se han sumado a la lucha contra la reforma educativa.

La represión ha sido brutal: en Nochixtlán se reportan diez muertos, una centena de heridos, decenas de detenidos y cerca de 22 desaparecidos. Sólo en esa refriega.

Pero en lugar de contener la protesta, la represión gubernamental ha multiplicado las expresiones de apoyo, solidaridad y movilización a favor de los maestros que piden derogar la reforma educativa. Ayer estudiantes de la UNAM y de la UAM discutían la posibilidad de irse a paro en solidaridad con la lucha del magisterio.

Este día el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, por fin se reunirá con una comisión de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Esta cita llega tarde, pues costó la sangre y los huesos rotos de cientos de personas.

El gobierno de Peña Nieto pudo haber atendido las demandas del magisterio disidente desde hace tres años, cuando empezó a discutirse la reforma, o pudo recibir a los representantes de la CNTE cuando estos lanzaron el paro magisterial el 15 de mayo. En lugar de eso apostaron por la mano dura y la represión: despido de más de cinco mil maestros, fabricación de delitos y expedición de órdenes de aprehensión, persecución y represión con disparo de armas largas como respuesta a las movilizaciones del magisterio. El responsable de esta estrategia es Aurelio Nuño, y por eso no debe continuar en su cargo.

Y una respuesta de fondo al reclamo justo y legítimo del magisterio disidente tendría que derogar la actual reforma educativa e iniciar un proceso deliberativo desde un comienzo abierto y horizontal. Es decir, abrir un debate nacional sobre el tipo de educación que necesita la sociedad mexicana, no en función de las necesidades de disciplinar y controlar la mano de obra, es decir, de las necesidades del capital.

Así se daría respuesta a las justas demandas del magisterio disidente, y a los pueblos, organizaciones y colectivos que en el país y el mundo se solidarizan con esta lucha.

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