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No’más no entiende

• Esta semana
• Razón y Acción.com.mx opina

El presidente estadounidense Donald Trump ha venido utilizando desde su campaña como bandera electoral la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) argumentando que el déficit comercial de Estados Unidos con México es enorme y que eso es la causa de que miles de empleos en su país se hayan perdido. También agrega que México y Canadá se han aprovechado tremendamente del acuerdo y que es el peor trato que en la historia se ha firmado.

Es difícil definir qué necesita primero el señor Trump, si unas clases de economía, de historia, de diplomacia o de educación cívica, pero lo que denota con su repetitivo y petulante comportamiento es una ignorancia y una arrogancia que hacen pensar que aunque tomara todas esas lecciones, no le servirían de nada.

Como el TLCAN trata principalmente de relaciones económicas, empecemos por ahí. Basta decirle al señor Trump que si Estados Unidos es el que mayor déficit tiene, entonces es el país que más se ha aprovechado del acuerdo ya que ha podido comprar más mercancías a buenos precios que sus contrapartes, es decir, ha comprado de manera conveniente más de lo que ha vendido, por lo tanto, sus ciudadanos están teniendo acceso a mercancías más baratas de lo que costaría producirlas en Estados Unidos y por lo tanto, con menores precios, los estadounidenses están teniendo acceso a mejores niveles de vida que los que tendrían si las tuvieran que comprar dentro de sus fronteras.

En cuanto a la historia, sería bueno que alguien le explique otros tratados que ha firmado su país con el mundo entero para que vea ejemplos de malos acuerdos. Por favor señor Trump, la historia del mundo no empezó cuando usted se lanzó en campaña por la presidencia, ya estamos en 2017 y su país se independizó desde 1776, ¡documéntese, hay mucho material!
Respecto a la diplomacia, le podemos sugerir que vaya con el mismo profesor con que va Luis Videgaray, aprendiz de Relaciones Exteriores que ha demostrado aprender muy rápido al haber hecho esta semana una demostración de defender a su país con dignidad; reiterar que está dispuesto a negociar sobre bases justas y razonables, no bajo amenazas; por los conductos adecuados, no por redes sociales y además, ofreciendo generosamente la ayuda que se pueda dar a los norteamericanos afligidos por el paso del huracán “Harvey”.

Finalmente, en cuanto a la educación cívica, no se ve que se pueda lograr mucho con el señor Trump, hay madera que simplemente no agarra el barniz.

REGIONES
¿El TLCAN-2, prevé los próximos 40 años?

Con la posible modernización del TLCAN se señalan precedentes para futuras negociaciones de Estados Unidos con el resto del mundo. Al respecto destacan algunos de los avisos que está dando Estados Unidos a México, para que los entienda China: primero, sobre el control (no liberación) de cambios; y segundo, acerca de la negociación de la innovación, particularmente de la manufactura de alta tecnología de tipo eléctrico electrónico.

En este contexto, es difícil cambiar los términos de la negociación del TLCAN-2 para que supere la desigualdad de las ventajas que están sobre ‘la mesa y los cuartos de al lado’. Los posibles términos con que Estados Unidos prioriza su empleo interno, sus clases medias; y el ideal “proteccionista” de sus relaciones comerciales internacionales, hace muy evidente que se trata de una relación asimétrica. Ellos van por el empleo, no por la competitividad, ni siquiera por la productividad; y es claro que les estorba el capítulo XIX –que Canadá no está dispuesta a ceder y México, tampoco debería–, pues la discrepancia y la asimetría del comercio que mantenemos los tres países, tienen pesos económicos muy distintos: para Estados Unidos significamos mucho menos que 10% de su PIB, pero para nosotros el intercambio comercial con ellos, es 27% del PIB.

Mientras que las negociaciones de México están siendo apresuradas, el desafío que subyace para Estados Unidos es con China porque posee mayores encadenamientos productivos, muy superior valor agregado –sin problemas en sus condiciones laborales–, o sea, sólidas bases económicas y productivas, además de con un Estado nacional fuerte. Lo decisivo para México, es que en estos momentos el traslado de riquezas del mundo que antes llegaba a Estados Unidos, ahora ya se dirige al este de Asia, provocando el debilitamiento de Estados Unidos frente a China. Lo que obliga a México a tener otra perspectiva de sus relaciones exteriores mundiales y fundamentalmente, a fortalecerse en su interior.

En estas condiciones se insiste que los retos más importantes para México con Estados Unidos seguirán siendo: a) lograr el acceso sin obstáculos del capital y el trabajo entre los países de Norte América, manteniendo la soberanía, el aprovechamiento interno y luego externo de sus riquezas, protegiendo tanto la propiedad intelectual como el uso sustentable de los recursos; b) incrustar a México en el sistema jurídico y legal de Estados Unidos, para que sea más proclive hacia ese sistema, lo que es difícil no sólo por el idioma; c) compartir las normas de calidad, los apoyos directos e individuales que sostienen la hegemonía corporativa –que significa para México, fortalecerse por su producción no solamente por su comercio–; d) terciarizar los servicios de telecomunicaciones y radiodifusión, tema en que difícilmente contemporizaran los poderosos monopolios que ya controlan estos servicios en México.

Por lo anterior, y en aras de la nación mexicana más fuerte que este gran recentramiento mundial, exige: hay que poner en práctica otra perspectiva de desarrollo; modernizar no sólo el TLCAN-2, sino fundamentalmente el proyecto de nación que tenemos; dejar de copiar al Estado regulador de Estados Unidos y adoptar un Estado desarrollador propio, para que recupere fuerza y legitimidad vinculando a todos los sectores en una agenda básica y sustancial; además de insistir en que se dé atención adecuada a los grandes problemas nacionales, en que sí se resuelvan los graves problemas sociales y que se atienda la necesidad estratégica de prever el mundo del que seremos parte, digamos, los próximos 40 años.

Por Margarita Camarena Luhrs

ATALAYA
Globalización, beneficio para todos

Desde el siglo XIX, se discute la conveniencia del intercambio entre países y el daño que causa a los trabajadores locales. La cuestión radica en combatir los efectos perversos de la misma y no en eliminarla, dado que sus beneficios son mayores a los daños que pueda causar. La idea que solo enriquece a las elites es equivocada, de hecho después de la segunda guerra mundial ha mejorado el standard de vida de los países subdesarrollados.

La exportación de bienes se incrementó de 8% en 1950 a 20% 50 años después. La inversión exterior ha salvado del hambre a millones de chinos y mejorado economías desde Irlanda hasta Corea del Sur. En los países ricos, las empresas que exportan pagan mejores salarios y son más productivas. El proteccionismo en cambio, daña a los consumidores y a los trabajadores.

La apertura también beneficia a los inmigrantes en su calidad de vida y aportan más a los ingresos del país que los recibe. Ciertamente la globalización provoca algunos problemas y afecta a trabajadores, sobre todo no calificados y poco se ha hecho al respecto hasta ahora, pero la solución no es suprimirla, sino contrarrestar efectivamente esos daños a través de políticas inteligentes de los gobiernos, que deberán destinar más recursos a proteger a quienes pierdan su trabajo por la globalización, como lo ha hecho Dinamarca, que relaciona las inversiones en escuelas, salud, habitación y otras necesidades con el número de emigrantes en las regiones del país, al tiempo que legisla sobre los capitales volátiles.

Hay más oportunidades en los países que abren sus puertas a la inversión extranjera que los que se encierran en proteccionismo y nativismo, beneficiando más a las elites que a las clases laborantes, como lo afirmaban desde el siglo XIX.

Por Sergio López Rivera

FILOSOFÍA COTIDIANA
Los juegos del cielo

Como bien lo narraba en su genialidad, Jaime Sabines, parece que a Dios, le gusta jugar con nosotros… quizá sólo para recordarnos de que no somos perfectos ni invencibles, y también para mostrar las maravillas que somos capaces de hacer, cuando hacemos las cosas bien: verdaderas obras de ingeniería; puentes, carreteras, presas, edificios, barcos; vehículos de todo tipo, aviones y submarinos que ni Julio Verne o Da Vinci, hubiesen imaginado…

Pero también, para evidenciar las malas obras. Todo aquello que pudo haber sido igual de bueno, pero o NO se calculó bien, ni se realizó con la tecnología y materiales adecuados. Quedan para el registro y juicio de la historia: la ausencia de honestidad, los intereses torcidos, innumerables irresponsabilidades; injustas permisividades… que suman incluso, el costo irremplazable de vidas humanas.

¿Podrán dormir tranquilos, todos aquellos, quienes a cambio de una dádiva, han jugado con la vida de otros?

Todo fuese tan sencillo, como lo contaba el buen Sabines en su: “Me encanta Dios… Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano… Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a Él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida –no tú ni yo– la vida, sea para siempre… A mí me encanta Dios… Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble… Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia –y se agita y crece– cuando Dios se aleja…”.

Por Uriel Eduardo Santana Soltero

MERCADOTECNIA
Los números anuncian

Por una parte muestran ratificación de mandato en la Zona Metropolitana y con ello posibilidades para candidaturas en los partidos políticos, de las que puedan desprenderse mayores diferencias hacia su interior que verán mermados sus ingresos de acuerdo con las nuevas disposiciones legales instruidas en la ley.

Algunas inquietudes quedaron despejadas y debemos esperar postulaciones con cambios en las administraciones con potencial confianza en la ciudadanía, fincada ésta en la reflexiva, sensata e inteligente en la emisión de voto. En tanto hay expectación respecto al TLC y la Seguridad.

Dios nos guarde de la discordia.
Correo electrónico sicpm@informador.com.mx

Por Carlos Cortés Vázquez

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