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Martes, 15 de Octubre 2019
Ideas |

Moda informal

Por: Gabriela Aguilar

Moda informal

Moda informal

Tan sólo en una calle del tradicional y largo tianguis de El Baratillo en Guadalajara, existen mil personas que se dedican al comercio informal. Y aunque las cuadras sean largas para imaginar lo que representa esta escena, sí se puede traducir en una realidad que será difícil revertir. Aunque estos seudo comerciantes no tengan justificación, se puede entender por qué insisten en permanecer alejados de cualquier obligación fiscal.

Entre ellos se encuentran vendedores de todo tipo, como los que tienen puestos de películas pirata, que colocan cada artículo hasta en 20 pesos y a diario les compran entre 50 y 100 copias, lo que les genera dos mil pesos de ingreso libre de polvo y paja. Sus productos los venden donde pueden con el objetivo de ganar esa cantidad. Este es el modelo económico que también aplica con el comercio de otros productos.

Por eso, cuando hace algunas semanas el Gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto lanzó el nuevo Régimen de Incorporación Fiscal (RIF) con promociones y beneficios cual venta nocturna en tienda departamental, el tema removió de nueva cuenta la herida que significa la incorporación fiscal de los pequeños contribuyentes.

Si los comerciantes del tianguis quisieran formar parte de la estrategia, sólo pueden acceder a un crédito de 50 mil pesos con el pago de una tasa de interés tope de hasta 69 por ciento. Tienen que mostrar la operación de por lo menos un año y un buen historial ante el Buró de Crédito, de lo contrario buscar un aval para el financiamiento a pagar en 24 meses.

Estos nuevos contribuyentes tendrían que formalizar a sus trabajadores. En la actualidad si uno de ellos gana por ejemplo ocho mil pesos al mes, el patrón paga al menos cuatro mil pesos cada bimestre por las cuotas relacionadas al Seguro Social e Infonavit. En el esquema RIF un salario mínimo durante el primer año pagaría poco más de cinco mil pesos y en 10 años casi diez mil pesos.

Este programa y las formas no serían realidad sin los subsidios que muchos no ven con buenos ojos.

Aunque se ha dicho hasta el cansancio que en los próximos años no existirán nuevos impuestos, la realidad es que difícilmente disminuirán las deducciones y que los “incentivos” presentados para la incorporación fiscal siguen sin estimular a los informales.

El cerco que ha marcado la reforma fiscal ha provocado una tendencia en la cual los negocios se compactan o desaparecen. Los tienen agarrados sin grandes motivaciones que ahora ofrecen a los informales sin interés en algún proceso que les signifique lejanía de ganancias fáciles.

Preguntémonos, si tuviéramos la oportunidad de estar en su lugar, ¿haríamos lo mismo? La autoridad oferta la formalidad para ponerla de moda. Pero la verdadera moda es lo informal.

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