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Viernes, 18 de Enero 2019

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Los nuevos científicos mexicanos

Por: Javier Hurtado

Por Javier Hurtado En los últimos años el principio porfirista de “poca política y mucha administración” fue sustituido en nuestro país por el principio salinista de “mucha política y poca administración”. Al primero se le ha criticado de tecnocrático, en tanto que al segundo se le ha asociado al dispendio o a la corrupción. En esto, se ha ignorando que los políticos también pueden ser tecnócratas y los tecnócratas políticos, y que corrupción también puede existir con los técnicos. En Jalisco, esta falsa disyuntiva se ha revivido en el caso del SIAPA, llegándose al maniqueísmo de plantear como opciones excluyentes a los técnicos y a los políticos, viendo en los primeros un cúmulo de virtudes y en los segundos un costal de defectos. Vamos, se ha llegado al extremo de convertir en panacea de todos los vicios y defectos del organismo intermunicipal para los servicios de agua potable y alcantarillado el sacar a los políticos y sustituirlos por “técnicos”, en una especie de chapulín colorado de la corrupción pública. Se necesita tener una mente muy obtusa para suponer que los llamados “técnicos” no hacen política, que son seres inmaculados y ajenos al más mínimo asomo de corrupción. Más aún: suponer que los males de un organismo público terminarán con la llegada de estos seres, que más que terrenales parecerían extra terrestres. ¿Cuáles son los “políticos” y cuáles son los “técnicos” en el SIAPA? A mí más bien me parece que políticos de verdad son algunos de los técnicos y que algunos políticos realizan funciones técnicas (y no es necesario poner aquí nombres y apellidos). Pero, además de esta “solución” maniquea, se ha llegado al extremo de plantear también la extinción del organismo para eliminar de tajo todos sus males; y para que, cual ave Fénix, de entre sus cenizas surja un nuevo y puro organismo (por supuesto, dirigido por técnicos). Limantour y Porfirio Díaz son aprendices de brujo frente a estos nuevos “científicos” mexicanos. Más que lo anterior, la solución para el SIAPA pasa más bien por tres estaciones obligadas: 1).- Reestructuración administrativa, para suprimir áreas directivas innecesarias y homologar sueldos de sus funcionarios a la media nacional; 2.- Ciudadanización de sus órganos directivos, con representantes de los usuarios en su Consejo de Administración, uno general de la zona metropolitana (que podría ser alguien del Parlamento de Colonias) y uno más por las Asociaciones Vecinales de cada uno de los municipios que lo conforman; y 3.- Hacer que sus directivos dejen de ser impunes por no entregar declaración patrimonial, puesto que mientras esto último persista, nada se soluciona con que quienes gocen de ese indebido privilegio sean técnicos y no políticos. Esto podría ser un principio de solución a sus irregularidades, en vez de pensar en soluciones maniqueas o reduccionistas propias de una lógica del todo o nada, o que impliquen querer “tirar al niño con todo y la tina del agua sucia”.

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