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Sábado, 25 de Noviembre 2017

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Lo que sigue

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En 2007, la empresa ITG, propiedad del que seguramente será secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, decidió montar una maquila de tela para jeans: Cone Denim Nicaragua. La planta de 55 millones de dólares, fue financiada por un crédito de 15 millones de dólares de la Corporación Interamericana de Inversiones(CII), parte del Grupo BID. En ese entonces yo dirigía la CII, así que me tocó seguir el proceso de negociación con la compañía de Ross.

Lo comenté en un artículo anterior; es muy distinto negociar de gobierno a gobierno con políticos, que con un gobierno de hombres del sector privado, como es el caso del gabinete de Trump. Más aún, no es lo mismo negociar con empresarios, por ejemplo, de California, que con los de Nueva York como el caso de Wilbur Ross, nacido en Nueva Jersey, con actividad económica en Manhattan. En pocas palabras no hablamos con corderos, sino con los que los asan y luego se los comen.

Los modos de Trump y su gabinete serán así. Son negociadores duros que gustan de jactarse de su dureza. De algo estoy seguro, la negociación será un jardín de rosas: tal vez haya perfume, pero seguro habrá muchas espinas.

Permítanme, como un ejercicio de role play o war games, elaborar una hipotética conversación con Wilbur Ross, acerca de una posible primera plática con México alrededor del TLCAN:

“Querido Wilbur, ¿cómo has estado? Años sin hablar, desde el tiempo en que te interesaba Nicaragua. Entiendo que lo que quieres hacer ahora es modificar el TLCAN. Yo quiero decirte que traigo decenas de estudios de prestigiosas instituciones norteamericanas que dicen, que tanto Estados Unidos como México, nos hemos beneficiado del tratado y que se han generado cientos de miles de empleos en ambos países.

“Bueno”, diría Wilbur, “yo tengo acá solo dos estudios, uno del Economic Policy Institute (Trade, Jobs and Wages) y otro del MIT (Trading Places, P. Dizikesp), que dicen que nosotros hemos perdido alrededor de 2.4 millones de empleos desde que China entró a la OMC. Esto debido a los déficits comerciales. Así que lets cut the shit y veamos qué necesitamos. Déjame decirte que queremos libre comercio, pero balanceado. Te daré un ejemplo de varios. En 2011, antes de firmar el TLC con Corea del Sur, nuestro déficit comercial era de 13 mil millones de dólares. Para el 2016, el déficit subió a cerca de 28 mil millones de dólares. Do you get my point? Nuestro déficit comercial global, muchas veces producto de esos acuerdos, ha aumentado encima de los 700 mil millones de dólares. De ese total, los cuatro principales países que nos venden más de lo que nos compran son China, Japón, Alemania y México. En 1994, antes de firmar el TLCAN, teníamos un superávit de mil 350 millones de dólares con México. A diciembre de 2016 el déficit superó los 63 mil millones. ¿Qué hubieran dicho ustedes los mexicanos de haber sido al revés? ¿Qué hubieran dicho los partidos de oposición y la prensa? ¿Estarían aplaudiendo? Hablemos claro: quitemos la retórica y las descalificaciones; vamos a trabajar por disminuir el déficit a cero. Ese es el bottom line. Así que ¿dónde empezamos?”.

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