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La voz de las computadoras

• Esta semana
• Razón y Acción.com.mx opina

La magia electrónica de las computadoras es ya una realidad y todo hace suponer que el ser humano podrá dirigirse a las mismas para que se le cumpla el más mínimo deseo, como ya lo hace Siri, que obedece más de dos billones de órdenes a la semana. Amazon Echo lanzó a Alexa, voz electrónica que pone música al gusto, cuenta chistes y coordina otros aparatos. Se pueden ya dictar los correos electrónicos y mensajes de texto, así que la taquigrafía y servicios secretariales pasarán a la historia, así como las computadoras con pantalla y teclado.

Ciertamente no todo cambiará tan radicalmente, como el caso de los libros y periódicos, que sobrevivirán a la electrónica, pues siempre habrá la conveniencia de conservar determinados elementos, pero la voz electrónica se convertirá en una corriente avasalladora en el mundo del futuro, que ya está aquí, gracias a lo que los expertos han definido como “aprendizaje profundo”, en virtud del cual se pueden identificar todos los tonos de lenguaje natural que el humano utiliza. Se utilizará realizando otras actividades y la traducción simultánea hará innecesario el aprendizaje de otros idiomas para muchas personas. Algunos conocedores afirman que en el mundo de la voz electrónica y la traducción simultánea, muchos idiomas menores podrán sobrevivir y seguir vigentes. En los casos de investigaciones policíacas, también la voz electrónica podrá detectar la identidad del delincuente, para lo cual se requerirá de un marco legal que permita utilizar esos elementos para identificar al culpable.

El paso de la electrónica en materia de computadores ha sido impresionante, pero el brinco de la pantalla y el teclado a la voz electrónica para que el humano interactúe con ella es un hito extraordinario que revolucionará a la misma.

MERCADOTECNIA
Ningún cuidado es excesivo

La disciplina en el gasto sobre el ingreso en todo tiempo es aconsejable, pero ahora es indispensable. La información oficial soporta la presión internacional y la inflación reclama máximo cuidado al revisar productos y precios. La necesidad es primordial debiendo superar impulso o simple capricho que se reflejen en la economía particular. En este sentido tiene importancia el empleo cuidadoso de la tarjeta de crédito y su pago, tanto puntual como preferentemente total, puesto que los intereses liquidando de acuerdo a la leyenda “mínimo a pagar” reflejará intereses, finalmente, de cuantioso porcentaje potencial conductor al Buró de Crédito. Por nuestro bien debemos ser prudentes.

Dios nos guarde de la discordia.

Correo electrónico sicpm@informador.com.mx

Por Carlos Cortés Vázquez

FILOSOFÍA COTIDIANA
Filosofando en la empresa

Esta profunda y sencilla frase de la intuitiva Mafalda de Quino, “nadie puede amasar una gran fortuna, sin hacer harina a los demás”, trajo a mi memoria una obra generosa, amena y de perenne actualidad: “Si Aristóteles dirigiera General Motors”, libro de Tom Morris que nos ayuda a ver el mundo de la empresa actual, con la óptica de la filosofía clásica. A lo largo de los siglos, filósofos y pensadores nos han legado un inmenso patrimonio de sabiduría. El autor nos comparte el conocimiento obtenido a través de una vida dedicada al estudio de los escritos y las enseñanzas de los mejores pensadores de la historia, mostrándonos cómo aplicar sus ideas al mundo empresarial de hoy. Nos demuestra que las compañías que fomentan una cultura corporativa basada en la dignidad y la humanidad, consiguen mayor éxito; una nueva ética empresarial y un lugar de trabajo donde la sinceridad y la integridad sean la regla y no la excepción. Resaltemos el valor de los cuatro pilares aristotélicos: verdad, belleza, bondad y unidad, como estrategias para fincar los fundamentos de una vida íntegra, profesional y personal. ¿Qué haría Aristóteles si dirigiera una empresa moderna? ¿En qué aspectos se centraría? ¿Qué cambiaría? Es muy probable que trataría de abrir camino a una nueva ética empresarial, que ante todo, normase la perenne aplicación de la tan arrumbada ética, en el trabajo profesional. La excelencia empresarial, mediante la consolidación del desarrollo humano.

Empresas de calidad total, socialmente responsables, mediante personas que vivan a su vez la calidad en su desempeño cotidiano. Y vale la pena concluir, con el poder de la humildad… Decía San Agustín, que “para llegar al conocimiento de la verdad hay muchos caminos: el primero es la humildad, el segundo es la humildad, el tercero es la humildad…” Así han dado muestra de ello, hombres sabios y humildes como Jesucristo, Juan Pablo Magno, fray Antonio Alcalde, la madre Teresa de Calcuta… a todos ellos, precisamente como decía el Señor: “por sus frutos les conoceréis…” El resultado de sus vidas y la trascendencia de su obra, no dejan lugar a duda. Y ese “poder legítimo” que nos otorga la genuina autoridad, se ejerce y “goza” viviendo la humildad…

Por Uriel Eduardo Santana Soltero

REGIONES
La renovación de las corporaciones

De acuerdo con Eric R. Hake, secretario de la Asociación para la Economía Evolutiva (AFEE), el sistema legal y financiero utilizado para organizar la producción es corporativo, financiero y mundial. Él propone que para comprender la desigualdad del ingreso, el estancamiento económico y los efectos de la liberalización en la sociedad industrial moderna y actual, hay que empezar con las corporaciones. Enseguida, sugiere estudiar cómo y por qué el capital evoluciona por vías crediticias, de la deuda, hasta lograrse un dinero corporativo especialmente generado. Este dinero, que sigue cumpliendo las funciones de cualquier moneda: como medio de cambio, equivalente general, como capital y como mercancía que se compra y se vende, agrega otra función nueva distinta, en tanto que cualquier activo puede ser utilizado como base tanto para hacer capital, como para hacer emisiones de bonos colaterales. Hay que tomar en cuenta que el sistema corporativo incluye: accionistas, propietarios ausentes, casa tenientes y rentistas, industriales y comerciantes, a los financieros, empleados y trabajadores, administradores, etcétera; también, que el grado de control de los medios de producción que ellos tengan, determina lo que pensamos que es el derecho “normal” al ingreso y a la riqueza en todas las escalas locales, regionales, nacionales, internacionales, de la economía global, a través de las que se han vuelto corporativas todas las cadenas logísticas de transporte para abasto y distribución. Esta evolución expansiva es algo que se práctica todos los días, pero que no es evidente a simple vista. Para entender esta expansión del capital que empezó a ser realidad a partir de la extensión del crédito hace unos 125 años, hoy hace falta observar que la corporación actual tiene otra amplitud: es usada para financiar las compras de otras firmas, traspasar ingresos, adelantar al presente realizaciones de rendimientos futuros, etcétera. Entre 1960 y 1980, en la escala mundial, ya los nuevos mercados financieros de bonos empiezan a expandir el poder adquisitivo de otra manera, llevando a burbujas de activos, a la concentración de los sistemas de control de los ingresos y a las crisis. En medio de esta accidentada evolución lo que prevalece es la capacidad que tienen estas corporaciones de establecer el “derecho al ingreso”. Hecho por el que según el prestigiado Hake —basado en sus estudios de Thorstein Veblen (1901, 1904, 1908, 1923)—, vale la pena estudiar a las corporaciones hasta hoy en día. Según él, las corporaciones fueron una herramienta para organizar la capacidad industrial, mundial, hasta que al paso del tiempo, quizá durante y después de las dos Guerras Mundiales, generaron bastantes stocks de riqueza como para adquirir a los competidores e ir consolidando una nueva forma de crédito, hasta que, como se ve en la actualidad, ha surgido una nueva clase de dinero —como capacidad de valorización—, expedido y controlado directamente por las corporaciones. Esta renovación constante de las corporaciones ya ha llegado a tal grado que una nueva clase de activos (intangibles), como la buena voluntad o la confianza, son indispensables para hacer posible incrementos insólitos del stock de capitales.

Por Margarita Camarena Luhrs

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