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Miércoles, 16 de Enero 2019

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¿La recuperación de México?

Por: José M. Murià

¿La recuperación de México?

¿La recuperación de México?

También el señor Presidente Felipe Calderón se entusiasmó con el sonado triunfo de nuestros “Niños Héroes” de 2011, que, ni más ni menos, se convirtieron en campeones del mundo de futbol. No es poca cosa después de tantos años en que casi todo ha sido perder: calidad de vida, calidad educativa, mortandad infantil, salud pública, distribución de la riqueza, seguridad nacional, etc. Al parecer un hálito de mexicanidad le llegó al Jefe del
Poder Ejecutivo y lanzó el grito de que el triunfo de nuestra Selección marcaba el inicio de la recuperación de nuestro país. Por esta vez, y con la súplica de que no se tome como precedente, me sentí identificado con él, pues bien claro implican sus ardientes palabras un reconocimiento a la decadencia mexicana de los últimos años, 11 de los cuales corresponden al Gobierno mesiánico de su partido político, que iba supuestamente a provocar un gran cambio renovador, y cinco a él mismo, que le iba a dar empleo a todo mundo y, a la postre, parece haber gastado más dinero en matar mexicanos que en educarlos y darles chamba. Anunciar con bombo y platillo que el triunfo de nuestros jóvenes futbolistas, pasando por encima de fichas tan fuertes como Francia, Alemania, Uruguay, etc. significa reconocer lo que ha negado reiteradamente el grupo más fiel de su Gobierno: que México ha decaído sensiblemente con su gestión y la de su atrabiliario antecesor, a pesar de que Fox más que Calderón, dispusieron de unos enormes “excedentes petroleros” que supieron gastar principalmente en ampliar enormemente la nómina de funcionarios públicos y engrosar al doble y al triple el monto de sus percepciones. Suponemos que, para darle continuidad a su anuncio sobre el principio regenerador, se apresta el Gobierno a correr a tanto funcionario inútil e incompetente que atrajo de la IP, a regresar los salarios de los que queden al nivel de “la decente medianía” —como lo proclamaba Benito Juárez—, cambiar su política de seguridad gastando más en educación, servicios y la minimizada obra social y pública, y mucho menos en cuerpos represores, regresar al Ejército y la Marina a las funciones dignas de antaño, darle unos cuantos coscorrones a la jerarquía eclesiástica para que opine solamente de lo que sabe, recortarle las uñas a sus más allegados y demás y, sobre todo, no reservarse tantos fondos públicos para soltarlos a favor de sus candidatos a gobernar el país a partir de 2012. Dicho de otro modo, el señor Presidente seguramente procederá a hacer todo lo contrario de lo que ha venido haciendo hasta ahora. Lástima que los sexenios tienen solamente seis años y difícilmente le queda tiempo para hacer que éste no nos deje el sabor de boca tan amargo que nos está dejando. De cualquier manera, si se trata de rectificar el camino en busca de una verdadera recuperación nacional, este servidor y todos los mexicanos tenemos la obligación moral de hacernos presentes en sus filas. ¡Pero sólo si rectifica y no se empecina en continuar por él!

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