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Miércoles, 16 de Enero 2019

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La hora del Defensor del Pueblo

Por: Guadalupe Morfín

Cerró ya la convocatoria para elegir Ombudsman en México. Conozco y tengo muy buena impresión del trabajo, perfiles y conocimientos sobre todo de tres de los inscritos: Luis González Placencia, ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), prudente y afable, capaz de llevar investigaciones tan importantes como la del operativo en el News Divine, donde murieron varios jóvenes, lo que hizo cuando era Primer Visitador General de esa institución y la presidía Emilio Álvarez Icaza.

Luis, criminólogo y psicólogo social, fue parte del destacado equipo que Miguel Sarre coordinó como Visitador General de Asuntos Penitenciarios en la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en su gloriosa época, ya lejana.

Otro de ellos Ricardo Bucio, también ex colaborador de Álvarez Icaza en la CDHDF, fue director general adjunto de Vinculación buena parte del sexenio del presidente Fox, cuando Cecilia Loría dirigió el Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol). De convicciones demócratas, él y Daniel Ponce, entonces director general adjunto de Organizaciones Civiles del mismo Indesol, fueron grandes colaboradores para la interlocución con organizaciones civiles y empresarios en Ciudad Juárez, y para trazar políticas públicas para prevenir la violencia contra las mujeres el tiempo que fui comisionada del Gobierno federal. Desde finales de 2009, Ricardo Bucio ha presidido el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

Luis Raúl González Pérez, abogado general de la UNAM, y con amplio respaldo de esa casa de estudios, es un caballeroso jurista que ha recorrido varios de los cargos más importantes de la CNDH bajo la gestiones de Jorge Carpizo y de Jorge Madrazo. Fue Secretario Técnico del Consejo Consultivo, estuvo a cargo de la Segunda y de la Primera Visitaduría General y fue director general de Asuntos Indígenas y del Programa de Agravios a Periodistas y Defensores.

Tengo buenas referencias de Carlos Pérez Vázquez y de su equipo, en el área de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Sin duda hay más candidatos y candidatas recomendables para rescatar la institución. Porque para eso se presentaron, no para que todo siga igual, lo que sería lamentable dada la necesidad que tiene el país de un Defensor del Pueblo (así se le llama en varios países de Iberoamérica) realmente autónomo, capaz y sensible.

Más allá de sus currículos, que los tienen extraordinarios, las y los senadores podrían preguntarles qué criticarían del tono de los mensajes al Presidente de la República, por parte del Ombudsman cuyo mandato concluye, sobre todo cuando se dirige a él en sus informes anuales.

Qué papel imaginan que puede jugar la institución para proteger de vejaciones a mujeres y hombres migrantes a lo largo de territorio nacional; cuál es la voz que urge de un Ombudsman como agente de paz y reconciliación nacional; qué hubieran hecho en Tlatlaya, Ayotzinapa, Michoacán, San Fernando, Tamaulipas; cómo dignificarían el sistema penitenciario.
 

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