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Lunes, 20 de Noviembre 2017

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La estadística y los pollos

La estadística y los pollos

La estadística y los pollos

Hace poco leí en la prensa mexicana, nuevas estadísticas del crecimiento del PIB per cápita en América Latina. Entre 2001 y 2014, dice la Cepal, Panamá registró el mayor aumento de la región, con 4.73%, seguido un poco más atrás por Perú con 4.14%. La mayoría de los principales países mostró crecimientos del ingreso por encima de los dos puntos porcentuales. Debajo de ese umbral solo estuvieron El Salvador con 1.42% y México, donde el crecimiento per cápita no llegó al punto porcentual con 0.79 por ciento.

El texto publicado por la prensa no incluye ninguna explicación sobre por qué razones el ingreso en México está relativamente estancado en general y en relación con otras naciones, ni por qué Panamá o Perú han mostrado tamaña expansión en los últimos 15 años. Cifras sueltas, sin contexto ni explicación alguna, se prestan a cualquier tipo de interpretación, ajustada o no a la realidad.

¿Hay explicación para esos valores? Claro. Casi todas las naciones con crecimientos por encima del 2% se beneficiaron con elevados precios de los commodities, en especial los agrícolas y minerales. Panamá es el “casi” que escapa a la norma: no tiene commodities, pero es el 13º. paraíso fiscal del mundo (¿Se acuerda de los Panama Papers?) y los recursos que reciben estas jurisdicciones apoyan el crecimiento de su mercado doméstico.

El PIB per cápita, además, no refleja correctamente el escenario de la evolución de una economía; es, simplemente, el producto generado por una nación en un año dividido por el total de sus habitantes. No discrimina, es una medición de rasero simple. Y al no discriminar, aplana los esfuerzos de desarrollo. Cuando en Estados Unidos sucedió la crisis de 2007-2008, el PIB per cápita se contrajo, pero mientras se contrajo mucho más en las familias de clase media, apenas lo hizo entre los más ricos. Pero el indicador nivela todos esos valores como si fueran uno solo. Aunque sabemos de otras mediciones (por ejemplo, el índice de Gini) lo lamentable es que este continúa siendo la medición más popular en los medios de comunicación y la que muchos usan como parámetro para hacer análisis y propuestas.

Las estadísticas precisan contexto. Siempre me gusta contar esta historia: Resulta que en una isla hay 11 personas, 10 generan 10 mil pesos por año y una emprendedora, experta en tecnología, genera 43 mil pesos. Así que en el año los economistas reportan un PIB de 143 mil y un ingreso per cápita de 13 mil pesos. Un día, esta emprendedora decide irse de la isla, provocando una caída en 43 mil pesos en el PIB anual, quedando este en 100 mil. En tono alarmante los medios de comunicación anuncian a ocho columnas una estrepitosa caída del ingreso per cápita en un 30%, cayendo este de $13 mil pesos a solo $10 mil. ¿El culpable? El gobierno, como siempre, algo habrá hecho para que la emprendedora dejara la isla.

Ahora mi pregunta, ¿es esta la realidad? ¿Cómo manipulan los medios la información? La noticia esta amañada. El ingreso real de los 10 pobladores de la isla no ha caído un solo centavo. Ellos nunca tuvieron un ingreso de 13 mil pesos, siempre fue de 10 mil. Pero la noticia mediática ya habrá hecho el daño político.

Cuidado con la estadística vacía. Ya lo decía el viejo poeta satírico italiano Carlo Alberto Salustri, mejor conocido como Trilussa: “La estadística es la ciencia por la que, si una persona se come dos pollos al día, y otra ninguno, cada una se comió un pollo”.

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