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Jueves, 23 de Noviembre 2017

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La Villa Panamericana: monumento a la incapacidad

La Villa Panamericana: monumento a la incapacidad

La Villa Panamericana: monumento a la incapacidad

Prueba de opción múltiple. Seleccione la respuesta más adecuada. ¿Qué representa la Villa Panamericana: a) corrupción, b) incapacidad política, c) ausencia de seguridad jurídica, d) todas la anteriores. Da igual la respuesta que haya elegido, pues todas son correctas, aunque por supuesto la d) es más completa que todas las demás. La Villa Panamericana es una radiografía de nuestra cultura política y empresarial, pero también de la forma en que hemos construido urbanísticamente esta ciudad.

El pecado original, lo hemos repetido hasta el cansancio, fue haberla construido ahí. No era el mejor lugar y hacerla violentó los planes parciales de esa zona. Pero también es cierto que justo a un lado se había autorizado ya un estadio de futbol que hoy nadie discute que esté ahí. Las decisiones se tomaron sobre las rodillas, con la premura del tiempo, sin planeación, tal como les gusta hacerlo a los políticos, pues el tiempo siempre es una forma de presión. Hubo corrupción en el origen, desde la forma en que la Odepa planteó y presionó para la construcción de la Villa. Ahora el fiscal anda buscando la corrupción en la construcción. De entrada parece un poco tarde: el elefante lleva seis años parado y a nadie se le había ocurrido hacer una auditoría de construcción.

Más allá del pecado original, la Villa ha mostrado la incapacidad política de nuestras autoridades y poderes fácticos para tomar decisiones. Cada uno tiene su juego y una nula generosidad para con la ciudad. Han pasado desde 2011 cuatro alcaldes de Zapopan y dos gobernadores. Todos han prometido resolver el asunto, pero ninguno ha estado dispuesto a mojarse, ni para tumbar la Villa (la más absurda y costosa de la soluciones, pero solución al fin) ni para generar las condiciones para su uso.

Pero lo más grave es la ausencia total de seguridad jurídica. En esa Villa hubo inversionistas, invitados por el Gobierno del Estado y por el Comité Organizador de los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011, que presidían nada menos que el anterior gobernador, Emilio González Márquez, y el actual gobernador y entonces alcalde de Guadalajara, Aristóteles Sandoval: ¿el Gobierno invitó y promovió un negocio ilegal?

La suma de todos estos factores, corrupción, incapacidad política y ausencia de seguridad jurídica ha sido el caldo de cultivo para que algunos vivales ganen con la tragedia de la ciudad. La Villa tiene destinos posibles. Su presencia en esa zona, aunque incorrecta, no es más ni menos dañina que la del estadio. Los que tienen que tomar la decisión dicen estar de acuerdo, pero nadie se atreve a hacerlo.

Al paso que vamos, en los próximos años vamos a tener que instaurar un “turibús” para llevar a los visitantes a esta “Noble y Leal Ciudad” (Minerva dixit) a conocer los monumentos de la incapacidad política de nuestra generación: Comenzará en los inconclusos Arcos del Milenio, pasará por una desocupada Villa Panamericana y terminará en la vacía Presa del Zapotillo, donde podemos aprovechar la enorme cortina para grabar en letras doradas: “Jalisco nunca pierde… pero nosotros mismos nos encargamos de que tampoco gane”. Salud.

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