Domingo, 16 de Febrero 2020
Ideas |

Justicia en línea

Por: Celso Rodríguez González

Es innegable el impresionante avance tecnológico del que ha sido testigo el mundo entero en un periodo tan corto de tiempo. Especialmente en materia de comunicaciones han sido superadas todas las expectativas facilitando enormemente el tránsito de información entre las comunidades más remotas de la tierra, consolidando así el proceso interactivo que envuelve ya a todos los seres humanos. Esta tendencia irreversible ha provocado que, por ejemplo, las cifras manejadas por las compañías de telefonía celular, señalen que de los aproximadamente 113 millones de habitantes del país, más de 85 millones cuenten al menos con un aparato celular, una cantidad que por sí misma demuestra el impulso tecnológico y la facilidad con la que nos hemos adaptado los mexicanos a estos sistemas. Con mayor claridad han permeado las llamadas redes sociales, que han trascendido la comunicación personal a tal grado que las empresas privadas tienen cuentas abiertas en los portales más conocidos e interactúan con los usuarios para no quedarse al margen de los espacios  virtuales donde por  muchas horas conviven sus clientes. El caso más sobresaliente por su novedoso impacto, sucedió en los Estados Unidos cuando a través de las redes sociales el entonces candidato Barack Obama logró cautivar a un número suficiente de simpatizantes que le ayudaron con su voto a ganar la presidencia de su país, para ser ocupada por primera ocasión por un ciudadano de origen afroamericano, pero además superando ampliamente la captación de recursos económicos para el financiamiento total de su campaña. Los alcances de este fenómeno tecnológico, nos ha llevado a dejar de lado la sorpresa constante para enfocarnos en pensar cómo aprovechar sus ventajas en las actividades cotidianas, así por ejemplo, hoy accedemos comúnmente a los periódicos y programas informativos por medios electrónicos, desde una computadora convencional, una portátil o un teléfono celular. Desde luego que la adaptación se hace indispensable para continuar vigentes, retomando el ejemplo de los noticieros, las empresas periodísticas debieron diversificar  sus tradicionales productos impresos para brindar una opción a sus clientes en línea, alternando irremediablemente sus medios de comercialización para ampliar su cobertura y hacer frente a la férrea competencia. En el sector gubernamental, las dependencias han tomado con mayor calma estas condiciones y poco a poco han venido abriendo sus servicios e información a la disposición de todos a través de sus páginas de Internet que tienen una incipiente pero prometedora interacción con la ciudadanía, ya es posible solicitar  y recibir información pública de la federación y gran parte de los estados por medios electrónicos, como siempre la resistencia al cambio provoca algunas reticencias  iníciales pero parece ser que han sido superadas. La semana pasada, justamente por medio de las versiones electrónicas de los medios de comunicación, se difundió la agradable noticia de la primera sentencia de un juicio electrónico, emitida por la Sala Especializada en Juicios en Línea del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, apenas a sólo un mes y medio de haberse puesto en marcha éste novedoso sistema. Este acontecimiento normativo reviste especial importancia porque constituye el primer antecedente de su tipo en el país que marca el inicio de una nueva forma de administrar justicia con mayor rapidez y sin afectar su calidad, toda vez que de haberse llevado el juicio por los medios convencionales hubiera demorado hasta tres años en resolverse. La sentencia de un juicio en línea permite también suponer la aceptación y adaptación prácticamente inmediata de funcionarios y abogados litigantes que presentaron demanda, ofrecieron pruebas, emitieron alegatos  y recibieron notificaciones todo en línea, dejando de utilizar papel con el consecuente benéfico adicional para el medio ambiente. La primera sentencia consolida a éste esfuerzo jurisdiccional como un referente para los demás tribunales mexicanos tanto federales como locales de todas las materias, porque marca la tendencia que deben seguir los órganos jurisdiccionales no solo para diversificar sus herramientas, sino también para darle agilidad y certeza a la impartición de justicia en beneficio de los mexicanos.

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