Martes, 22 de Junio 2021

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Juan Escutia posmoderno

Por: Diego Petersen

Juan Escutia posmoderno

Juan Escutia posmoderno

Mi cuenta de WhatsApp, y seguramente la suya también, amaneció el domingo llena de banderitas. Los iconos de las personas y grupos, que sirven entre otras cosas para identificar con quién estamos conversando, eran todos tricolores. Algún publicista “nacionalista” discurrió que la forma de combatir a Donald Trump era poniendo como icono personal la bandera de México y la ocurrencia corrió como fuego en tierras chilenas, lo cual desde la perspectiva de quien lanzó la propuesta debe ser todo un éxito, pero, la neta, ¿tiene algún sentido este tipo de manifestaciones?; ¿somos más mexicanos, somos más fuertes como sociedad, por envolvernos en la bandera y tirarnos a la tragedia desde la punta del castillo de la pureza cual posmodernos Juanes Escutia?

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Hay algo de terriblemente contradictorio en este tipo de manifestaciones. Si lo que queremos combatir es el nacionalismo populista en que Donald Trump ha metido a Estados Unidos, envolvernos en nuestra propia bandera y replicar acciones en contra de las empresas estadounidenses es, una vez más, caer en su juego. Yo no soy un asiduo al café de Starbucks, pero no por un sentido de protesta absurda, sino porque el café de Martinos, de Palreal, de Bon´s o de Illy, por citar solo a los que soy asiduo, son infinitamente superiores y más baratos. Pero si algún día mi opción es entre Starbucks o un horrible café de restaurante de cadena, agradezco su presencia en nuestro país y compro el de nombre más corto de lo que venden ahí (cuando te preguntan de qué sabor quieres tu café hay algo de anómalo en el origen, pero eso es otro tema).

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El enemigo es Donald Trump, no Estados Unidos, ni los productos de ese país, mucho menos sus empresas o sus ciudadanos. Al contrario, lo que hay que combatir es esa lógica nacionalista y xenófoba del presidente. Tenemos que fortalecer nuestro mercado interno, fortalecer nuestra industria, aumentar nuestra independencia financiera, pero hay que hacerlo por las razones correctas, que es la búsqueda de un desarrollo menos desigual y un país donde quepamos todos y no por un absurdo sentido de venganza.

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Sí, es horrible escuchar y sentir el desprecio que “la bestia naranja” tiene por nuestro país, pero no es envolviéndonos en la bandera como vamos a superar el problema sino desplegándola. Los ciudadanos estadounidenses de buena fe (que siguen siendo la inmensa mayoría) y las empresas que, pese a las amenazas, siguen invirtiendo en nuestro país son, paradójicamente, nuestros principales aliados: quienes van a derrotar a Trump son ellos.

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No perdamos el foco. Trump es una circunstancia terrible para todo el mundo y para México en particular, pero nuestros verdaderos problemas son internos, los hemos creado nosotros y los tenemos que resolver nosotros.

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Juan Escutia solo hay uno, y con él basta.

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