Jueves, 06 de Mayo 2021

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Hillary: Principio o fin

Por: Gabriela Aguilar

Hillary: Principio o fin

Hillary: Principio o fin

Dejó a un lado el color rojo o azul. Llevó un traje negro, sobrio, el único accesorio era un collar de perlas que le daba un poco de luz para el lúgubre momento: declarar su derrota. En la sede del Museo Nacional de la Edificación de Washington, los asistentes escucharían a la ex primera dama de Estados Unidos Hillary Clinton, aquel 7 de junio de 2008, pedir cerrar filas a favor el entonces senador por Illinios, Barack Obama. La prensa destacaba al día siguiente que decía adiós al sueño de su vida con una sonrisa: “Puso a disposición del hombre que representa el sueño americano frente a su propio sueño: ser la primera mujer en llegar a la presidencia de Estados Unidos” (El País).

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Han transcurrido ocho años y el escenario al que se enfrenta la candidata presidencial este martes, tiene algunas distancias y reminiscencias de lo que fue la contienda interna demócrata.

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A favor tenía una marcada popularidad que sólo alguien como Obama pudo opacar, sin embargo aquella vez no se enfrentó a otro candidato, tal cual como ocurre ahora con el perfil del republicano Donald Trump. El escritor venezolano Moisés Naím decía: “Se enfrentó a un fenómeno”. Obama concentró en su campaña el mensaje de cómo cambiar a Estados Unidos superando las divisiones. Inspiró como predicador.

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Hoy son las profundas divisiones las que inspiran, lamentablemente, a miles de estadounidenses a sentir que deben recuperar lo perdido, “restaurar la grandeza de América”, igual que el eslogan del empresario, que pasará a la historia como el desafío de la política que impulsó la xenofobia, el fenómeno de nocivo mensaje que removió una de las bases más oscuras de Estados Unidos: el racismo en cualquiera de sus expresiones.

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Hillary no pudo frenar el despertar del odio contra sectores que han contribuido con la diversidad de una nación. El triunfo que la puede convertir en presidente de su país, dependerá en gran parte de cuántos de los 27 millones de hispanos, acudan a votar.

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La realidad es que ni ella ni Trump llegan como favoritos. No le alcanzó a Clinton capitalizar el núcleo duro de sus apoyos, mujeres y madres de familia, la comunidad lésbico gay, latinos y sindicalistas. No le sirvió el 60% de aceptación que tenía cuando dejó en 2013 el Departamento de Estado ni la promoción de los temas de género como pilar de la democracia de su país.

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Y como el hubiera no existe, ojalá Hillary no tuviera a muchos con la inquietud que existe en esta contienda ante la amenaza que significa para el mundo la llegada del republicano. Ojalá sea ella la que termine este día con la incertidumbre e imposibilidad de situar a una mujer en la Casa Blanca.

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