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Finalmente, es la economía

• Esta semana
• Razón y Acción.com.mx opina

Normalmente relacionamos la evolución de la economía con la manera de actuar de los gobernantes, con su visión política, con la línea de pensamiento de su partido o de quienes conforman su gabinete, etc., sin embargo, la realidad ha mostrado muchas veces que de pronto la economía responde a otros factores dejando el efecto de los políticos muy disminuido.

Un ejemplo clásico de esto es Italia, que por décadas ha sido un país que cambia de gobiernos con frecuencia y a pesar de ello el ritmo de actividad económica no lo resiente. Otro más próximo es el de la economía estadounidense que pese al descontento creado interna y externamente por su presidente Donald Trump desde que asumió el cargo, ésta ha acelerado su paso llevando a los reportes financieros de las empresas a niveles por arriba de los pronosticados.

Obviamente, casos extremos como el de Venezuela no tienen remedio; hay un tope en lo que la actividad de la población puede tolerar y en ese caso las políticas adoptadas han pasado por encima cualquier razonamiento económico que las haga sustentables, trayendo abajo la producción, la disponibilidad de bienes de consumo y poniendo fin a la estabilidad socio-económica tan necesaria para el funcionamiento de cualquier país.

Ante este tipo de experiencias, la economía mexicana se ha comportado mucho mejor de lo esperado en los últimos seis meses y la cubre una ola de optimismo que debe ser valorado, más no magnificado. Pareciera que todo fuera producto de buenas medidas económicas internas, pero no es así, si bien éstas han sido adecuadas, mucho es producto de lo que sucede en la economía estadounidense que como locomotora, jala el ritmo de la economía mexicana y eso pone en movimiento el resto de nuestra maquinaria.

A futuro es muy importante bajo qué tipo de engranaje vamos a querer que opere la relación entre las economías de la región; si los negociadores del Tratado de Libre Comercio aceptan que se impongan trabas de cualquier tipo, darán pie a que en un futuro las medidas de los gobernantes impacten más en la economía. Si permiten que estas sigan fluyendo con libertad como durante los últimos lustros, los políticos influirán menos en la economía.

El bienestar de los mexicanos y su capacidad de acceso al bienestar está de por medio, seamos sensatos.

REGIONES
¿Cuánta confianza se necesita?

La credibilidad del Gobierno hace más o menos factible que la política económica tenga la capacidad de influir en la confianza de los consumidores o de afectar positivamente las expectativas empresariales, para incidir en sus decisiones de consumo o de producción, inversión y empleo; evitando gastos excesivos y sobre ajustes innecesarios. Por eso es indicativo que según el Inegi, el índice de confianza del consumidor a julio de 2017, haya registrado un incremento de 1.8% mensual, con cifras ajustadas por estacionalidad y medido con respecto al mes previo.

Que en México tengamos un poco más confianza, puede llevar a pensar que han mejorado las expectativas o que ha disminuido la aversión a las pérdidas. Y es posible que esta información sea útil para anticipar la evolución y velocidad de reacción de la economía, pero habría que contemplar también que este índice de confianza, con respecto del mismo mes de 2016, registra una ligera disminución de 0.4 por ciento.

Así estas variaciones al alza y baja de la (des)confianza, sugieren que en contextos más adversos —como serían los de la pérdida de bienestar o de la reducción de las utilidades—, las reacciones son más aceleradas e intensas que ante contextos con expectativas positivas, aunque sean de magnitudes semejantes. Se entiende por qué una buena noticia tendría que ser muchísimo mayor que cualquier otra, para que podamos apreciarla positivamente. Así, cabría preguntarse cuánto más tendría que aumentar el índice de confianza del Inegi, para que nos resultara notable.

Por Margarita Camarena Luhrs

ATALAYA
Venezuela, destruida por la demagogia

Con enorme tristeza, todos los habitantes honestos y sinceros del planeta, vemos la destrucción dramática de un gran país latinoamericano, Venezuela, por culpa de la demagogia y el poder tiránico de unos pocos iluminados fanatizados por sus desviados ideales de crear un paraíso idílico, producto de su mentalidad enfermiza y torcida, como lo fue la de Chávez y ahora Maduro, su sucesor inexplicable.

El país ha caído en un declive imparable de violencia, hambruna, desabasto, injusticia y tiranía, así como desprecio por la vida humana y por los más elementales derechos humanos. El cinismo y descaro de estos sátrapas que han secuestrado a las instituciones democráticas, a los habitantes y destruido todas sus ilusiones y razones para buscar un lugar respetuoso y ordenado, como otrora lo fuera Venezuela, no tiene parangón en la historia latinoamericana de por sí plagada de dictaduras y gobiernos militaristas, ajenos e irrespetuosos de los derechos y las libertades humanas. Causa furia oír a los voceros fundamentalistas y corifeos del régimen madurista, en sus injustificables explicaciones de las bondades y legitimidad de una dictadura tan violenta, inepta y corrupta como es el actual Gobierno venezolano. Totalmente alejado y separado del sentir y de los anhelos de su pueblo, ha provocado el éxodo masivo de habitantes venezolanos y la búsqueda de ayuda alimentaria y médica en los países cercanos e igualmente ha dilapidado la proverbial riqueza venezolana, derivada del petróleo, su principal fuente de ingresos y sus integrantes no son sino malandrines que medran gracias a sus cargos públicos y abiertamente se dedican a toda clase de actividades ilícitas. Esperemos que pronto termine esta pesadilla que viven nuestros hermanos venezolanos.

Por Sergio López Rivera

FILOSOFÍA COTIDIANA
Azul turquesa

Azul turquesa, es el azul del cielo en el verano: un cielo sin nubes. Es también como el color del mar en un día soleado; ese azul, ligeramente verdoso, que cautiva, embelesa e ilumina; que nos permite percibir también, todo eso que brota espontáneo, de la Tierra o del cielo, con la mágica vibra veraniega.

Podemos asociar ese azul verdoso, con el fresco y relajante océano… pues es un color envolvente, que al tiempo que brinda frescura, es relajante, a la par que comunica tranquilidad. Aunque —si fuese el caso— conmueve, emociona, arrebata, entusiasma o enternece.

El turquesa es sanamente aconsejable, ante el estrés mental, el excesivo cansancio y ese sentimiento de urgencia, que procura la paz del alma. El alma límpida y transparente; propia de la gente sencilla, humilde y generosa.

Para meditar se visualiza el color turquesa, pues deja atrás el agobio y la confusión. Uno se relaja y se siente saciar por dentro. Nos aquieta, estabiliza y brinda equilibrio: de alma, mente y corazón.

Es un color, que anima a empezar de nuevo; revitalizados y con ideas vivificantes. Nos ayuda a disfrutar la calma y parsimonia de nuestra feliz soledad; para de ella, emerger creativos, comunicadores y con inusitada sensibilidad. ¡Vivamos felices, con el cálido azul del verano!

Por Uriel Eduardo Santana Soltero

MERCADOTECNIA
Noticia alentadora

La cifra de remesas procedentes de Estados Unido a México es cercana a los 14 mil millones de dólares en el primer semestre y la perspectiva es de 5% adicional. Este caso pone en relieve mejoría en el mercado productor estadounidense y simultáneo flujo económico a las familias mexicanas receptoras. De manera adicional representa la productividad de los mexicanos emigrantes y a su vez el reconocimiento del vecino país.

Jalisco figura entre los principales receptores con Michoacán y Guanajuato beneficiando la economía regional, donde en forma sensata contribuirá a la derivación de beneficios comunitarios.

Dios nos guarde de la discordia.

Correo electrónico sicpm@informador.com.mx

Por Carlos Cortés Vázquez

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