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Jueves, 23 de Noviembre 2017

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Finalmente Fiat

Finalmente Fiat

Finalmente Fiat

Hace cerca de cinco años, la gran fortaleza del entonces llamado grupo Chrysler en el mercado mexicano eran productos Hyundai, más específicamente el i10 y el Attitude. Cuando la marca coreana decidió volar con sus propias alas en México, hubo momentos de indecisión en el grupo, hasta que fueron a buscar en Mitsubishi lo que parecía el remedio ideal para sus males. Trajeron el hatchback Mirage para ser vendido bajo su logotipo original y su hermano sedán para comercializarse bajo la marca Dodge. Sin lograr nunca los mismos resultados de los coreanos, los pequeños japoneses ayudaron a la ahora Fiat Chrysler Automóviles (FCA) a mantener una oferta en la base de la pirámide y un flujo más constante en el piso de sus distribuidores. Sin embargo, la medicina encontrada no era más que un paliativo, un alivio momentáneo para un problema inmediato, pero no curaba el paciente. Y la verdadera cura estaba en la propia casa, pero aparentemente era algo amarga de tragarse tal fue la resistencia en aceptarlo. Se llamaba Fiat.
Ese dificultad en “adoptar” la marca italiana puede tal vez explicarse por la historia muy accidentada que tiene en México. Llegó en 2002, de las manos de General Motors que en ese momento poseía 20% de sus acciones a escala global. Cuando GM se deshizo de esas acciones, la distribución de Fiat en este país se detuvo, dejando huérfanos a algunos miles de consumidores que encontraron en sus pequeños coches una buena solución para sus necesidades de transportación.
Cerca de 18 meses después, Fiat volvió de las manos de una grupo importador llamado SKBergé, con sede en Monterrey. Y ahí estuvieron durante cinco años hasta que, en 2009, Fiat se hizo del control de Chrysler, obligada por el gobierno de Barack Obama que impuso a Chrysler la opción de cerrar la empresa o ceder ese control al único valiente dispuesto a administrarla: Sergio Marchionne. De nuevo, Fiat quedó si no fuera, al menos paralizada en territorio azteca. Y sus clientes de nueva cuenta vivieron en la incertidumbre.

Llega para quedarse


Poco después se anunció la fabricación en Toluca del icónico 500, con el natural objetivo de exportar la mayoría de esa producción a Estados Unidos. Era ya una clara señal de que la marca estaba aquí para quedarse. Pero ni siquiera internamente había indicios de creer en esto, o al menos así se dejaba percibir por algunas acciones de la empresa, que quitó de Fiat algunos productos que la hubieron ayudado a solidificarse para ponerlos con otros logotipos como Dodge o Ram y con esto llegar a un territorio mayor. Funcionó muy bien con la Strada transformada en Ram 700, no tanto con el Sienna vendido como Dodge Vision o el Tipo comercializado como Neon. Pero con Fiat ostentando solo 45 distribuidores en el país contra 170 de las demás marcas -excepto Alfa Romeo- era de alguna manera natural que se hicieran esos movimientos.
Como un antibiótico tomado por menos tiempo del debido, la “enfermedad” de FCA volvió a mostrar sus síntomas cuando Nissan adquirió el control de 34% de Mitsubishi, hace algunos meses. Sin que aún nada esté definido sobre el futuro de la distribución de los japoneses en México, que bien puede seguir con FCA, la amenaza de quedarse otra vez de manos vacías, volvió.
Tal vez por eso estemos ahora viviendo el momento de la marca italiana en México. Porque todos los distribuidores Chrysler ahora también venderán Fiat y se acabará aquello de que “me gusta, pero no hay en mi ciudad”. Bien por FCA México, pero hay algo que siento debería ser parte de la estrategia y todavía no lo es. Fiat será, según los directivos de FCA, encargada de comercializar pequeños hatchbacks y crossovers, lo que no está mal, pero no hay que olvidar que este es un país de sedanes. Los vehículos más vendidos en los años recientes nos muestran: Tsuru, Aveo, Versa, etc. Fiat tiene esos productos, como el Sienna/Albea y el Tipo. Ahora con la amplitud de la red, será innecesario gastar dinero para rebautizarlos como Dodge, lo que además obra en contra de la imagen de ésta última, mucho más cercana a un Challenger que a un Vision. Cuando FCA de ese paso tendremos, finalmente, a Fiat en México como siempre debió haber estado, por lo menos desde que Hyundai declaró su “independencia” en este país.
 

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