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Miércoles, 23 de Octubre 2019
Ideas |

Érase que se era nuestra policía

Por: José M. Murià

Érase que se era nuestra policía

Érase que se era nuestra policía

A Juan Carlos García, buen elemento también

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Discretamente y sin mayor argüende apareció hace un año una bonita historia de la policía municipal de Guadalajara (editorial Página Seis, de Zapopan), debida a la pluma de José Julio Arizaga Rodarte quien, además de haber estudiado la carrera de historia, resulta ser un policía ejemplar.

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Confieso que, durante muchos años, tuve una cierta aversión a los cuerpos policiales. Supongo que ello se debía a que crecí en un medio en el que se había generalizado la idea de que no podía esperarse nada bueno. No obstante, las muy pocas veces que me vi obligado a recurrir a ellos encontré siempre una respuesta adecuada.

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Es un grave error social suponer, como muchos, que los policías son per se individuos peligrosos. La vida me dio una lección cuando fui regidor de Zapopan y, entre muchas otras, pasé a formar parte de la Comisión de Seguridad.

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Sin ser el presidente de la misma, me interesé cuanto pude en el tema y aprendí que había “elementos nocivos”, pero que la mayoría eran personas de calidad que se esmeraban en cumplir con su deber, a pesar de que sus condiciones de trabajo estaban lejos de ser las adecuadas.

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Ya arrepentido, me torné más proclive a la relación con elementos de seguridad, entre los cuales conocí un buen día a Arizaga Rodarte y me interesé en el libro que estaba haciendo. Es el que ahora tengo en las manos, después de haberlo leído.

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No obstante que el subtítulo dice “1874-2014” el autor nos ofrece también una panorámica de la seguridad pública de nuestra ciudad desde su fundación hasta el comienzo del tercer cuarto del siglo XIX, cuando puede decirse que se empieza a formalizar la policía citadina.

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Vale señalar que el autor obtuvo en las aulas herramientas para su estudio, pero lo principal es su propia experiencia y, sobretodo, el cariño y el respeto que siente por la corporación a la que pertenece. Bien se dice que el trabajo historiográfico resulta mucho mejor “cuando se hace con amor…”.
No faltó quien le hiciera el feo a este libro cuando lo vio en mis manos, sin pensar que la policía no solo tiene una historia particular sino que, además, ésta se halla imbricada con el devenir de toda la sociedad de la que forma parte; es decir, que así como su entorno social influye en ella, a su vez ella misma también contribuye a la forja de su entorno social.

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Quiero decir que la sociedad está representada en sus cuerpos policíacos y viceversa, de manera que la lectura de este libro resulta indispensable para adentrarse de verdad en el conocimiento de la historia tapatía.

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Solamente por criticón que soy y pensando en una segunda edición, me permito señalar que hay una foto repetida y algunos errores de bibliografía.

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