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Sábado, 25 de Noviembre 2017

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Empleo ¿qué festejamos?

Empleo ¿qué festejamos?

Empleo ¿qué festejamos?

Cada vez que salen cifras de empleo las autoridades festejan como si ellos hubieran anotado el gol, y los escépticos se quejan de que se trata de empleos mal pagados. Los dos tienen razón, pero tenemos que encontrar formas más eficientes y realistas de ver y entender el fenómeno.

Los empleos que estamos generando están sumamente pauperizados, es decir, de entre uno y dos salarios mínimos registrados en el IMSS (hay que decir que una práctica muy habitual entre los empleadores es registrar a los empleados con salarios por debajo de lo que realmente pagan). Aun con esta distorsión, los salarios que se están pagando en los nuevos empleos son cada vez menores, e incluso mientras a nivel nacional suben los asalariados que ganan uno o dos veces el mínimo, los que ganan cuatro y cinco veces el mínimo decrecen.

Otra forma de ver este fenómeno es revisar la masa salarial real, esto es si la suma total de todos los salarios crece o decrece. Mientras que el alza promedio anual en la última década es de 5.4 por ciento, de febrero del 2016 a febrero de 2017 creció solo 2.1 por ciento, lo que confirmaría que estamos creando más empleos, peor pagados. De acuerdo con datos de la Cepal México tiene la masa salarial como proporción del PIB más baja de toda América Latina.

Los críticos señalan, con toda razón, que más que nuevos empleos muchos son en realidad regularizaciones ante el IMSS. Que haya más mexicanos registrados en el Seguro Social y tengan acceso a servicios de salud es en sí misma una buena noticia, pero hay que diferenciar creación de empleo de formalización de empleo e incluso empleo de ocupación, que es lo que realmente mide el INEGI.

En el caso de Jalisco, la mayoría de los nuevos empleos están en la industria de la construcción. Nada sorprendente: hace mucho que no teníamos tanta obra pública y privada simultáneamente en el Estado. Le siguen, en orden de importancia, servicios profesionales y técnicos, lo que habla de una parte más elaborada de la economía, y luego el campo que ha tenido un desarrollo muy importante los últimos años y que permite que la población del Estado siga equilibrada entre la capital y el resto de la Entidad.

¿Son datos para echar cohetes (aunque ya estén prohibidos)? Evidentemente que estamos muy lejos de donde quisiéramos o incluso de donde deberíamos, pero toda cifra positiva será siempre de celebrar. Entre un empleo, por pauperizado que sea, y el desempleo, no tengo duda que todos escogeríamos el primero. Pero, de ahí a que aventemos las campanas al vuelo, hay todavía un abismo.

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