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Jueves, 23 de Noviembre 2017

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El tamaño sí importa

El tamaño sí importa

El tamaño sí importa

Una de las cosas que más hace el que busca un auto para comprar, o el aficionado que disfruta el tema, es comparar dos o más vehículos. Es natural que así lo sea, más en un mercado como el mexicano, que si bien no es el más competido del mundo —ni siquiera está cerca de, por ejemplo, Bolivia, que vende poco más de 30 mil autos por año y ostenta más de 60 marcas— sí ya tiene una oferta amplia lo suficiente como para que el que quiere comprar se vea a obligado a considerar muchas opciones ante el riesgo de hacer una mala adquisición. Pero siempre queda la duda sobre cómo comprar, cuáles son los diferentes segmentos de mercado y qué diferencia hay entre ellos. Europa tal vez sea el continente que mejor divide sus segmentos. Los califica por letras que van de la A, donde viven los mini autos como el Smart, hasta la F, donde están los sedanes de gran tamaño como un BMW Serie 7. Para deportivos, cupés y SUV hay letras que ya no están en orden alfabético como S, M y J. En México el sistema es más parecido al de Estados Unidos y las calificaciones más comunes son subcompactos; compactos; medianos; grandes; SUV; convertibles, pickups; roadsters; etcétera. Pero más que una regla ampliamente difundida, esas son clasificaciones casi aleatorias y muchas veces dejan dudas en el consumidor, principalmente en los modelos que están cerca de la frontera entre esos segmentos. Un ejemplo es el Hyundai Grand i10. En su versión más equipada, su tamaño y precio ya se acerca mucho a vehículos que están justo arriba, como el aún recién llegado Kia Rio. Sin embargo y pese a que sólo 10 mil pesos separan el Grand i10 más caro del Rio más asequible, la diferencia entre ambos autos es mucho mayor que esto. En la simple potencia, de 88 HP en el Hyundai y 137 HP en el Kia, se percibe la distancia. Esto se nota también en el manejo, por supuesto. Por mejor que sea el Grand i10 —y sí es buen coche— no tiene la sensación más sólida del Rio. ¿Por qué no? Porque el verdadero rival para el Rio, en Hyundai, sería el HB20, que no está a la venta en México, al menos por ahora. Mientras más arriba, más sensación de calidad y aplomo Hacia arriba ocurre lo mismo a cada vez que se va al segmento superior. Cuando vemos el mismo Rio —en mi opinión el auto que más nos da por nuestro dinero en su segmento— y lo comparamos, por ejemplo, contra un VW Golf, entre ambos hay una distancia aún mayor que entre el Rio y el Grand i10. Porque el Golf no sólo es, sino que se siente claramente superior en manejo; espacio; terminados y seguridad. Ocurre lo mismo del Golf hacia un BMW Serie 3; luego de éste a un Clase E; después de éste hacia un Audi A8 y luego de ahí hasta el olimpo del lujo, un lugar habitado sólo por dos ocupantes con apellidos Bentley y Rolls-Royce. Claro que hay otros factores que pueden y deben ser tomados en cuenta al comparar más de un auto. Uno de ellos es el precio. Porque un Clase C puede ser incluso más chico que un Honda Accord, pero ofrece mejores terminados, manejo (no necesariamente mayor velocidad) y, el justificador mayor: prestigio. Pero es perfectamente válido considerar una SUV, un sedán y hasta una pickup cuando se quiere comprar un vehículo de precio alrededor de los 500 mil pesos, digamos. Sin embargo, cuando esta comparación se haga entre dos autos del mismo tipo, el segmento en que se encuentra sí cobra distinción, principalmente en la base de la pirámide. Por eso un Kia Rio puede ser el mejor en su categoría, pero no tiene nada qué hacer al enfrentarse con rivales como el VW Golf, el Seat León o a su “primo”, el Forte. Claro que es válido elegir un auto del segmento inferior por gusto y no por necesidad. Pero el que lo haga debe estar plenamente consciente de que la diferencia entre ambos significará un manejo distinto, de menor fortaleza, aplomo, confort, calidad.

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