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Sábado, 19 de Enero 2019

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El hierro y el manganeso

Por: El Informador

Estos dos metales esenciales en la química agrícola constituyen un factor importante y esencial en varias encimas como fermentos de respiración, cito cromo-oxidasa, catalasas, dipeptidasas y otros, desempeña un importante papel catalizador en la planta, resultando ser por ello el elemento clave de diversas reacciones reductivo-oxidativas, tales como la respiración que ya mencionamos, la fotosíntesis, y la reducción de nitratos y sulfatos. La formación de la clorofila se encuentra relacionada con la presencia del hierro, sin llegar a ser este un componente directo de su estructura.
 
Su absorción puede realizarse en forma bivalente. La totalidad de los suelos agrícolas presentan un mayor contenido de hierro, que aquel que requiere la planta. Sin embargo, los suelos fuertemente calcáreos, así como los que contienen acido fosfórico en demasía, pueden sufrir una deficiencia secundaria a causa de la precipitación de los compuestos disponibles de hierro. Conjuntamente con la deficiencia que causa su fijación en el suelo, puede originarse la llamada deficiencia fisiológica del hierro como consecuencia del exceso de calcio, cobre y manganeso en la planta. El hierro y el potasio guardan una estrecha relación, presentándose
 
una acumulación de hierro en forma ionogenica en los nudos del tallo de las plantas de maíz por ejemplo lo mismo que en la caña de azúcar los entre nudos cortos no nada más por falta de agua sino también por deficiencia en potasio. Ello puede demostrarse fácilmente mediante la aplicación de la conocida prueba de Hoffer utilizando rodanuro de potasio. El potasio contribuye a la movilidad del hierro en la planta, con lo cual disminuyen las posibilidades de una deficiencia ferrica. Por el contrario, y bajo determinadas circunstancias, pueden reducirse también los síntomas de deficiencia potásica mediante el suministro de hierro. Esto último es también factor de peso volumen en la caña de azúcar.
 
El hierro posee una baja capacidad de traslación en la planta, lo cual motiva la aparición de los primeros síntomas de deficiencia en los renuevos jóvenes. Ya que sus hojas permanecen pequeñas, denotando una coloración amarillo pálida que, en ocasiones, se torna en blanca. Este tipo de deficiencia se manifiesta principalmente en árboles y arbustos cultivados, no así en las plantas anuales, de resistencia aparente. Dado que el hierro que se suministra al suelo es fijado frecuentemente antes de ser asimilado por la planta, resulta un tanto complicado combatir su deficiencia. Decimos un tanto complicado por el diagnostico que pudiera tener alguna equivocación, sin embargo, se
 
venden en el mercado líquidos de hierro como el sulfato o el quelato para utilizarlos en aspersiones correctivas. En contraste con otros elementos menores, las aspersiones foliares con sulfato ferroso no siempre han dado buenos resultados. Hay que recurrir pues de manera preferencial, al estado quelatoso. Las sales de complejos orgánicos de hierro, que mencionamos como quelatos, son positivos en cualquier clima debido a su composición etileno-diamino-tetra-acético. Ellos son tanto de aplicación foliar como edáfico. Debemos decir que, excepto la caña, otras gramíneas son relativamente insensibles a la deficiencia ferrica.
 
Del manganeso diremos que al igual que el hierro, resulta ser también un elemento imprescindible en la formación de la clorofila, en la reducción de nitratos, y en la respiración. Así mismo es un catalizador de muchos otros procesos metabólicos, participando también en la síntesis proteica y en la formación del acido ascórbico o sea la vitamina C. Sin duda alguna los cultivadores de cítricos evaluaran lo que exponemos.
 
Al manganeso le absorben las plantas solo en la forma bivalente. Tanto la reacción acida del suelo, como su baja aireación y alto contenido de humus fomentan la reducción del manganeso a su forma bivalente, de fácil
 
asimilación. Por lo contrario, todas las medidas que incrementen los procesos de oxidación del suelo, como es una intensa aireación, reacción alcalina etc., conducen a su intensificación extensiva. En ella pueden tomar parte también los micro organismos del suelo el potasio fomenta la absorción del manganeso. Aun cuando la demasía del manganeso es capaz de ocasionar la presencia de deficiencias férricas, puede suceder también que las plantas sufran una deficiencia simultánea de hierro y manganeso. En tales casos las ramas jóvenes muestran las deficiencias férricas, mientras que las hojas adultas manifiestan los síntomas simultáneos de las deficiencias del manganeso. Esto se debe a la fácil movilidad del manganeso. La deficiencia de este elemento causa una clorosis, cuya apariencia es frecuentemente similar a la del magnesio. En ella adquieren las áreas foliares intercostales una tenue coloración verde, conservando las nervaduras su color oscuro. Este tipo de deficiencia puede combatirse por medio de una fertilización simple de sulfato de manganeso con una dosis de 45 a 67 kilos por hectárea, o mediante una aspersión del 0.5 al 2% del mismo compuesto. Aunque también podemos recurrir al quelato de manganeso en aspersión correctiva.
 
El autor es productor asesor-consultor. Correo ing.sierra@yahoo.com.mx.

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