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Sábado, 19 de Octubre 2019
Ideas |

El ahorro cotorro

Por: Carlos María Enrigue

El ahorro cotorro

El ahorro cotorro

 
 
Dentro de los grandes logros de la Europa del Norte, y atribuyéndolo algunos a su protestantismo, se encuentra enclavada la cultura del ahorro. Y es que acá, en donde sí hay calor uno se truena el dinero mal caiga en la cartera y no solo eso sino que se engancha en unos créditos leoninos que la santa madre iglesia ya hubiera proscrito si es que hubiera quien le hiciera caso en el gobierno.
Sin embargo, nunca es tarde para cambiar, y maiceados como estamos por la secretaría de economía, escribimos este artículo con la esperanza de hacerle ver a usted, amable lector, que no tiene por qué gastarse su dinero a lo loco ni participar en complicados sistemas financieros para poder ahorrar en aquellos lugares en los cuales siempre sale uno con sensación de que las altas comisiones que cobran te las ganaste tu por naco y que no hay nada más merecido que ser mugroseado por un banquero.
Así, se presenta ante usted una serie de alternativas para ajustarse el cinturón sin tener que andar haciendo escenas vergonzosas, o por lo menos más vergonzosas de las que normalmente se hacen.
Entre éstas se encuentran:
(i) Organice una tanda. ¿Quiere que le llegue un fajo de billetes de un fregadazo que le permita comprarse aquella telesota innecesaria por no tener nada de autocontrol? La solución es tan sencilla como juntar un grupo de personas de la oficina que tengan nulos conocimientos financieros y montarlos con la promesa de que usted no se va a volver a clavar el dinero de nadie, que aquella vez que los hijos de Mendez se quedaron sin pagar la colegiatura fue tan solo un error y era natural dados los riesgos del mercado.
En todo caso, le sugerimos a usted que se asegure que el primer sorteado en la tanda sea usted mismo, pues no olvide que después de cuatro semanas la gente le empieza a perder fe a este instrumento financiero y ya va a tener que perseguir deudores por el estacionamiento de pensiones y escuchar las excusas más elaboradas por las cuales van tres semanas retrasados.
(ii) No desprecie el robo hormiga. Sin que esto pretenda ser una instigación a la comisión de delitos entienda que aquel gran conglomerado donde trabaja o la PYME que le ha dado de comer a su familia durante los últimos veinte años es propiedad de un burgués que tiene subyugada a su clase social. Entiéndalo, por más que haya pagado la operación de su hijo su patrón es su enemigo y el hecho de que usted se clave plumas, papel del baño o el cobre de los cables es simplemente un acto menor de reivindicación social que se suma a la lucha colectiva por una Latinoamérica más igualitaria.
Eso sí, tenga cuidado cuando se robe el cobre de los cables pues el primo Lencho se electrocutó – con lo cual nos ahorramos lo de la cremada.
(iii) Pida raite. (Cierto no supe como se escribía así que lo tomé en su versión más norteña, pero usted sustituya tal palabra por la que le venga en gana como raid, aventón, similares y conexas) Con aquello del día mundial sin autos no hay nada más moderno que sumarse a esta onda ecologista y buena onda gorreándole a alguien el transporte durante el máximo tiempo antes de que empiece a pedir alguna clase de retribución – que variará entre pago en efectivo o, si es de buen ver, en especie.
Lo importante es que no se demuestre que lo hace por gorrón sino que se trata de una causa social que ha abrazado y que de forma inexplicable el resto de personas contribuyen a un sistema colapsado, obsoleto y autodestructivo – importante siempre repetir estos tres adjetivos.
(iv) Junte su dinero en latas de leche Nido. Los ladrones cada día son más sofisticados, así, uno puede bailar con la más fea con un robo de identidad, con un fishing por internet o cualquier otra modalidad que suponga una afectación directa a su patrimonio. Ante esto hay quien responde con más tecnología olvidándose todas las lecciones que nos ha dado Hollywood en cuanto a que siempre habrá un niño genio que participa en una banda de pillos y que hará facilísimo el robarle.
La solución sin embargo, consiste en volverse más roots y meter su lana en un bote de leche Nido – distinto por supuesto de aquellos que usa como macetas – el cual fungirá como una de las cajas fuertes más efectivas de que se tenga noción.
 

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