Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Martes, 22 de Enero 2019

Ideas

Ideas |

De las encuestas a las urnas

Por: Diego Petersen

De las encuestas a las urnas

De las encuestas a las urnas

A mediados de los años noventa, whisky de por medio, Carlos Castillo Peraza, en ese momento presidente del PAN, me dijo, no sin algo de presunción: “Nunca he podido ganarle unas ocho columnas a Porfirio (Muñoz Ledo, entonces presidente del PRD) pero hasta ahora él no me ha ganado una sola elección”. El recuerdo de aquella frase me brincó como conejo en película de Alicia al conocer los resultados del plebiscito colombiano. Los promotores del “Sí” habían ganado de punta a punta la opinión pública y los titulares en los medios; los conservadores ganaron en las urnas. Las encuestas fallaron, quizá la opinión de la mayoría efectivamente estaba a favor del proceso de paz en Colombia, pero fueron incapaces de medir cómo se traduciría la opinión en votos (hace diez años la gran encuestadora mexicana, María de la Heras, insistía en la importancia no solo de medir, sino de construir el escenario electoral).

>

Pero habría que dejar de sorprendernos: el plebiscito por la paz en Colombia resultó una copia al carbón de Brexit, la elección en que se votó la salida de Reino Unido de la Unión Europea. En el año de la estupidez, como llamó John Carlin a este tristemente célebre 2016, las decisiones plebiscitarias han dado sorprendentes triunfos a los conservadores en elecciones caracterizadas por una gran abstención y apatía de los jóvenes.

>

Los argumentos conservadores suelen ser más sencillos, contundentes, incluso podríamos decir que exagerados hasta rayar en la falsedad, pero sumamente eficientes a la hora de movilizar a sus votantes. En el caso colombiano, observa Nicolás Panotto, investigador del fenómeno religioso en ese país, los partidarios del “No” metieron el tema de la moral familiar en la campaña, arguyendo que detrás de los acuerdos de paz vendrían reformas que promovían la ideología de género. No hay, apunta, una sola mención a ello en las 297 páginas del acuerdo, pero el argumento falaz resultó ser extraordinariamente eficaz para sacar a votar a los grupos conservadores, católicos y cristianos, en contra de los procesos de paz.

>

En la elección de Estados Unidos el fenómeno puede repetirse. Los partidarios de Hillary Clinton son menos propensos a votar que los seguidores de Donald Trump. Tanto la candidata demócrata como el propio presidente Obama han hecho énfasis en sus discursos de la importancia de que la generación de los millenials, jóvenes contemporáneos, ejerzan su derecho al voto, porque entre las encuestas y las urnas, lo hemos visto, hay un abismo. Trump va a convertir la elección estadounidense en un plebiscito; sabe bien dónde están las fibras sensibles de los conservadores.

>

Ir arriba en las encuestas y ganar las ocho columnas sirve de poco si no se traduce en votos.

>

Lee También

Comentarios