Martes, 26 de Octubre 2021

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Crean problemas, exigen soluciones

Por: Diego Petersen

Crean problemas, exigen soluciones

Crean problemas, exigen soluciones

Los vecinos de la llamada Ciudad Real, es decir la zona de Valle Real, están indignados por el tráfico de la zona. Es cierto, se volvió intransitable. Hay 35 mil familias, con más de 80 mil autos particulares, que decidieron encerrarse en cotos, cerrar las calles, apropiarse del espacio público y hoy se quejan de que la ciudad no funciona.

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Cuando se creó Valle Real, hace un cuarto de siglo, estaba fuera de la ciudad. Tenía sentido que las calles fueran vigiladas por ellos, pues de alguna manera estaban asilados. Sin embargo, en una buena jugada mercadológica, hicieron de su defecto una virtud y vendieron el aislamiento como exclusividad y hoy son uno de los fraccionamientos con más plusvalía del país. El éxito provocó que muchos otros en la zona los imitaran, desde fraccionamientos de alto poder adquisitivo como Puerta de Hierro (donde hay cotos dentro del coto) hasta otros de clases media que compraron el falso discurso de la seguridad y la exclusividad.

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A la postre terminaron por encerrarse solos. La única solución al problema vial de la zona es que abran las calles (que ellos llaman falsamente “sus calles” pero que son propiedad del municipio, es decir, de todos). Cada que se vence la concesión de Valle Real, el más grande y emblemático de los cotos de la zona, los habitantes del fraccionamiento alegan que aún no hay condiciones para abrir las vialidades, y los acaldes, lejos de exigirles que regresen lo que es público se las vuelven a concesionar. Todavía en septiembre del año pasado, poco antes de tomar posesión, el alcalde Pablo Lemus hablaba de levantar las plumas de la avenida principal de Valle Real, pero poco a poco fue matizando el discurso y hoy los habitantes del coto dan por un hecho que el alcalde no se animará a abrirlo.

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Pero si es un absurdo permitir que se privaticen las calles públicas, doble absurdo sería invertir dinero púbico en solucionar el problema que ellos mismo crearon. El modelo de cotos va en contra de cualquier lógica de ciudad. Cualquier peso que se invierta en la solución vial de esa zona no sólo no tendrá ningún efecto, pues será un paliativo al problema de fondo, sino un pésimo mensaje de la autoridad municipal, que estará premiando a quienes crearon el problema.

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Cada quien tiene derecho a vivir como quiera, a lo que nadie tiene derecho es a apropiarse de lo público y a exigir soluciones manteniendo privilegios.

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