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Miércoles, 16 de Octubre 2019
Ideas |

Contra la ortodoxia callejera: zonas 30 para todos

Por: Juan Palomar

Contra la ortodoxia callejera: zonas 30 para todos

Contra la ortodoxia callejera: zonas 30 para todos

The time is right for fighting in the streets boy/

Jagger-Richards/ Street fighting man/ The Rolling Stones

Es indispensable cambiar nuestras calles. Ya. Mientras las autoridades sólo piensan en pavimentar los arroyos destinados al tráfico vehicular, una verdadera revolución en términos viales puede ser iniciada en Guadalajara: la de la recuperación inmediata de las calles a favor de los peatones y los vecindarios, a favor de la mejoría radical de centenares de contextos urbanos.

Desde casi el principio de la conceptualización del uso de las calles en nuestra ciudad se observó una indiscriminada preferencia por el tráfico rodado. Esto llevó a limitar severamente las áreas de banqueta, pensando que los peatones eran secundarios y hasta podían caminar de lado por aceras mínimas y obstaculizadas.

Las secciones de las vialidades, de esta manera, cayeron en la inoperancia y aún en el absurdo. Por mucho tiempo, por ejemplo, las calles se trazaban de trece metros, y punto, con banquetas mínimas. Uno de los colmos, también como ejemplo, fue la sección de Tolsa-Munguía (rebautizada indebidamente como Díaz de León). Cuando esta calle se amplió en los sesenta, se hizo proporcionado ¡cinco! carriles para los coches. ¿Para qué cinco? Nomás, para que cupieran más coches (?), aunque fuera un absurdo que dura hasta hoy. Y eso sí, banquetas mínimas. El resultado: una avenida disfuncional e ingrata que ha producido la decadencia de todo ese corredor. Y así podríamos seguirle.

Durante la administración municipal antepasada en más de 100 (100) manzanas del centro fueron racionalizadas las secciones viales. De esta manera se dejaron los carriles para tráfico automotor indispensables sin demérito del tráfico, se ampliaron las banquetas todo lo posible, se plantaron centenares de árboles, se ocultaron los cableados, se cambiaron las instalaciones hidrosanitarias… el resultado está a la vista.

Lo malo es que todo el anterior proceso es caro y dilatado. ¿Cómo se podría hacer lo mismo en centenares de rumbos de la ciudad de una manera accesible? Primero, racionalizando las secciones: donde caben dos coches y medio recuperar el medio para las banquetas, donde hay estacionamientos indebidos destinar esas áreas para el peatón, donde hay un segundo carril inútil hacer lo mismo, etc. Las áreas liberadas y aumentadas a las banquetas deben ahora incorporarse a ellas. ¿Cómo hacerlo sin grandes gastos que retrasarían su puesta en servicio por mucho tiempo y superando los magros haberes municipales?

La respuesta es: delimitando YA las áreas ganadas al coche. Con bolardos de bajo costo, por ejemplo recibiendo con cemento tubos de concreto de 8 pulgadas (de drenaje) anclados verticalmente y llenos de mezcla y con tierra vegetal arriba para poner una bonita planta que los vecinos cuidarían. Lo anterior reforzado con abundante arbolado sobre el mismo paño. Poco más adelante, las superficies ganadas se pueden emparejar para construir en su nuevo límite los machuelos. Así, las banquetas no solamente serían más seguras, serían un lugar de agradable convivencia entre vecinos.

Esto sería un verdadero e inmediato cambio no solamente en la circulación peatonal, sino en la vida vecinal de cientos y cientos de contextos urbanos. Y en todos ellos se puede implantar el concepto de Zona 30: áreas en las que ningún vehículo puede rebasar esta velocidad y existe un adecuado respeto por todo mundo. No podemos esperar a que las cosas cambien por sí solas y sacrificar más las vidas de estas generaciones en beneficio del cada vez más irracional tráfico automotor. Acción directa, como se decía en el Mayo 68 francés: la imaginación al poder.
 

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