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Miércoles, 22 de Noviembre 2017

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Ciudad Creativa Digital, última llamada

Ciudad Creativa Digital, última llamada

Ciudad Creativa Digital, última llamada

Si tuviéramos que hacer un balance de lo que le ha faltado a Ciudad Creativa Digital (CCD) para despegar y convertirse en realidad, la mayoría dirá que el problema ha sido la falta de inversión. Pero eso es una verdad a medias, un diagnóstico superficial, un poco como los doctores que en las actas de defunción siempre ponen que el muerto causó baja por un paro cardiorrespiratorio (todos al final dejan de respirar y se les detiene el corazón) pero eso no explica la causa de la muerte. A la CCD le faltan recursos, sí, pero el problema de fondo ha sido de visión no de inversión.

Lo que puede aportar Julio Acevedo, el recién designado presidente del fideicomiso de Ciudad Creativa es justamente visión. Julio, que hasta hace unos días dirigía Hewlett Packard (HP) en Guadalajara, pertenece a esta primera generación de ingenieros tapatíos globales. Todos rondan entre cincuenta y sesenta años y dirigen o han dirigido grandes empresas trasnacionales: Alfonso Alba y Eugenio Godard, en IBM, Ernesto Sánchez Proal, que estuvo al frente de Jabyl, Octavio Parga de Foxcom, Jesús Palomino en Intel, entre otros.

Julio entiende que Ciudad Creativa no es un negocio inmobiliario ni de pavimentos, que de lo que se trata es de crear un espacio, un distrito, propicio para el desarrollo del cuarto nivel del ecosistema del sector electrónico: la industria creativa. El papel de los gobiernos, de los tres niveles, es desde aportar la tierra hasta asegurar las infraestructuras, pero quienes van a hacer la ciudad creativa son las empresas y los jóvenes que puedan encontrar ahí las posibilidades de desarrollo de sus proyectos. El trabajo de los directivos de CCD es generar las condiciones para atraer talento y oportunidades de negocio de una industria globalizada. Eso es mucho más complicado, pero eso es lo que sí entiende esta generación de ingenieros globales, que todos los días peleaban por traer a Guadalajara proyectos primero de maquila y luego de software y servicios cada vez más sofisticados.

La llegada de Julio Acevedo es una nueva oportunidad, quizá la última, para que funcione la Ciudad Creativa Digital. Para que un proyecto de este tamaño sea exitoso lo más importante es que la comunidad esté involucrada. Él es la persona que puede involucrar a la industria y a las universidades como el gobierno no pudo (o no quiso) hacerlo. La condición es que lo dejen hacer, que los gobiernos, estatal y municipal, se conviertan en facilitadores, no en operadores que terminen estorbando más de lo que ayudan. El control burocrático es el gran enemigo de las sinergias.

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