Martes, 11 de Mayo 2021

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

Batalla de hechiceros

Por: Guillermo Vaidovits

Fui a cerciorarme que Harry Potter se acaba y, por fortuna, sí de momento se acaba, y no lo hace tan mal como a sus detractores nos hubiera gustado. Tampoco da sorpresas ni giros memorables, ni vuelve la serie una aportación trascendental al arte de todos los tiempos. La pregunta, un poco ociosa, que ahora circula en los medios informativos es: ¿perdurará el personaje y su aventura en las siguientes generaciones? Es imposible responder con base al futuro, lo que entonces podemos afirmar es que no sería la primera vez que una invención inglesa triunfa en la imaginación popular de la civilización moderna. Drácula, Frankenstein –el doctor y la criatura-, Robin Hood, Jekyll y Hyde, la guerra de los mundos, la máquina del tiempo, Sherlock Holmes, Hércules Poirot, Oliver Twist, Scrooge, Peter Pan, Alicia –la que visitó el País de las maravillas-, Dorian Gray, Robinson Crusoe, el pirata John Silver, el borrascoso Heathcliff, Gulliver, Otelo, Hamlet, Romeo y Julieta, y Ricitos de oro, son una parte de esa nutrida nómina de fantasías. La serie de libros que dieron origen a Potter forman un arco dramático que va de la diversión genuina por su simplicidad, imaginación y manejo de la intriga, a la más calculada manipulación del cliente cautivo. Lo que fuera un relato de hazañas fabulosas dirigido al lector infantil que hablaba de la identidad y de la confianza en sí mismo, se convirtió en un gabinete de maravillas prefabricadas con un repertorio acartonado de peripecias y atractivos, que pretenden complacer sin problemas a su público, y, especialmente, alcanzar los objetivos comerciales de las empresas fraguadas alrededor del espontáneo éxito inicial. La película que por lo pronto cierra el ciclo, no es un producto para niños muy pequeños pues tiene suficientes diálogos y elementos siniestros como para aburrirlos y espantarlos por igual. Tampoco lo es para quien no conozca el material escrito, o las cintas anteriores, ya que carece de referencias que esclarezcan la causa de los aprietos que viven los personajes.  Eso es bueno porque el director –realizador de cuatro de las siete partes- se puede dedicar a contar lo que tiene que contar, y lo hace con ritmo adecuado y apoyándose en mejores recursos narrativos que los efectos especiales, aunque varias secuencias estén fabricadas para acentuar la técnica de la tercera dimensión. En atención a ella un segmento del principio revela sus posibilidades visuales; hace pasear a los personajes montados en un sistema de transporte parecido a un vagón de la montaña rusa, tratando de transmitir al espectador la sensación de vértigo del trayecto. Como era de esperarse, el antagonista que destila maldad y ferocidad pierde ante el buen corazón del joven nigromante, y se desintegra llenando el aire de hojuelas de ceniza iluminadas por la luz del amanecer. Harry Potter y las reliquias de la muerte: Parte 2 (Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 2), Estados Unidos/Inglaterra, 2011 / Dirección: David Yates / Guión: Steve Kloves, a partir de las novelas de Joanne Rowling / Actuación: Daniel Radcliffe, Emma Watson, Rupert Grint, Ralph Fiennes, Alan Rickman.