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Lunes, 21 de Octubre 2019
Ideas |

Arte a distancia

Por: El Informador

Por Eduardo Escoto

Una de las pocas actividades relacionadas con la música formal que tienen lugar en los centros de espectáculos administrados por la Universidad de Guadalajara —creados supuestamente con finalidades de difusión cultural— son las temporadas de ópera transmitidas vía satélite desde el Metropolitan Opera House de Nueva York, que se presentan en el Teatro Diana.

Este proyecto que dio inicio en 2009 ofrece en esta ocasión un total de 12 óperas, que van desde las conocidas ''Carmen'' de Bizet, ''El barbero de Sevilla'' de Rossini o ''Payasos'' de Leoncavallo hasta grandes consagradas como ''Los maestros cantores de Núremberg'' de Wagner o ''Las bodas de Fígaro'' de Mozart. Destaca también la presentación de la poco habitual ópera de Bartók ''El castillo de Barbazul''. Casi todas estas obras podrán ser apreciadas en directo.

El hecho de que una nueva temporada de esta serie de transmisiones tenga lugar a cinco años de distancia de que tal actividad se realizara por primera vez, demuestra por un lado la existencia de un público interesado y por otra parte su viabilidad económica.

Los organizadores reportan una afluencia promedio de mil personas por exhibición. Su éxito corresponde pues a un punto de encuentro por demás auténtico entre una necesidad cultural y una oferta comercial.

El ejercicio ve incrementado su valor con la presentación de las charlas de apreciación que impartirá el maestro Ernesto Álvarez antes de cada emisión. Además, la organización del Teatro Diana ha llevado a cabo acciones de promoción realmente atractivas, como la realización de recitales en sitios públicos, en los cuales se incluyen piezas de las óperas que se podrán escuchar en la temporada.

Esto es una muestra de la exploración de vías mucho más creativas para la difusión musical (la “captación de nuevos públicos” como es vista ahora desde la gestión cultural) y deja en claro las múltiples opciones que existen para lograr un acercamiento a determinadas expresiones artísticas sin necesidad de atentar contra la variedad del contenido de la programación. De esto podría tomar nota, por ejemplo, el Patronato de la Filarmónica de Jalisco.

Ojalá que el interés por la ópera siga creciendo, aunque sea a través de una oferta indirecta, al punto de que se llegue a retomar en algún momento su producción a nivel local.

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