Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Jueves, 19 de Septiembre 2019
Ideas |

Aprovechados

Por: Gabriela Aguilar

Aprovechados

Aprovechados

Un periodista francés de nombre Paul Masson decía que los funcionarios son como los libros de una biblioteca: los situados en los lugares más altos son los más inútiles. Los que sufrieron el paso del huracán “Odile” en Baja California Sur y aún padecen las consecuencias, saben muy bien a lo que me refiero porque pareciera que —a pesar de las alertas del gabinete federal— lideradas primero por David Korenfeld titular de la Comisión Nacional del Agua, después por Miguel Ángel Osorio Chong secretario de Gobernación, la realidad es que el “equipo del Presidente” no estaba preparado para el estado de indefensión en el que quedaron miles de habitantes y turistas de la región, principalmente en Los Cabos y no nada más por el desastre después de la tormenta, sino por el territorio sin ley en el que se convirtió. O al menos, porque así conviene, aparentan no estarlo.

Tapatíos que abandonaron aquel lugar turístico en el que radican, que por suerte tienen familiares en Guadalajara se encuentran destrozados en todos sentidos. Huyeron en vuelos de rescate porque algunos de ellos padecen enfermedades serias y por las condiciones que dejó el huracán, pondría en riesgo su salud.

Fotos, videos y su testimonio fueron suficientes para confirmar que pasaron ¡días! sin seguridad, ni patrulla alguna que los cuidara de aquellos que cometieron actos vandálicos y rapiña. Estuvieron y siguen aún expuestos.

Trasladarse el jueves pasado entre los escombros que dejó la desgracia a temperaturas superiores a 40 grados centígrados, les dejó la piel más quemada que de costumbre y dermatitis que se observaba en las descamación de la piel principalmente del rostro. Sucios y deshidratados esperaron —sin recibir agua, ni alimento— casi nueve horas para poder abordar un avión. Llegar a la terminal área les significó sortear también a los sujetos armados con machetes y bates, empuñados por ciudadanos para defender sus pertenencias, para arrebatar lo ajeno o sobrevivir. La ley del más fuerte destacó.

En la espera por huir, cuentan, pedían algo para beber. La respuesta fue que les podían dar hasta que llegaran los funcionarios. Sí, los que posaron en las primeras instantáneas para decir la frase más utilizada en este tipo de ocasiones: “la ayuda empieza a fluir”.

Se vive una adversidad en esa región de México que pone en duda las acciones de los que deberían echar a andar todo lo necesario para aliviar la emergencia. Pareciera que sacar a los 30 mil turistas varados era la prioridad, pareciera que el escenario está puesto para enterrar de una buena vez y por todas al panismo que encabeza el gobernador Marcos Covarrubias y trabajar en la estrategia tricolor que ayude a ganar las elecciones el próximo año. Una tragedia les puede ayudar, como en los viejos tiempos.
 

Lee También

Comentarios