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Jueves, 23 de Noviembre 2017

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Alfaro vs Aristóteles; una metáfora futbolera

Alfaro vs Aristóteles; una metáfora futbolera

Alfaro vs Aristóteles; una metáfora futbolera

Después de la revolcada que el gobernador le puso a MC con la reforma electoral, Alfaro tenía en la reforma anticorrupción la oportunidad de oro para meter un gol. Pero, aprovechando las dudas de Alfaro, en una descolgada Aristóteles Sandoval, que había sido terriblemente timorato en este tema, se colocó en posición de anotar, lo que puso aún más nervioso al alcalde de Guadalajara.

Sigamos con la metáfora futbolera. En el primer tiempo, es decir el primer año y cacho de gobierno, Alfaro goleó a un desconcertado gobernador que después de la elección de 2015 quedó pésimamente parado en la cancha. Durante el primer año la plática cotidiana era si Alfaro era el gobernador paralelo o solamente “el gobernador metropolitano”. Enrique marcó la agenda, puso y se impuso en los grandes temas de la ciudad y del Estado; llegó al segundo año con tres goles de ventaja, y un equipo soberbio y sobrado.

El primer gol del equipo del Gobierno del Estado fue en realidad un autogol del comisario Caro. En aquella trifulca entre las policías, independientemente de quién tuviera la razón, el fiscal Almaguer, que conoce bien las debilidades de su compadre, lo orilló al autogol. La opinión pública lo marcó y el Gobierno no festejó, pero internamente les dio confianza; entendieron que el equipo de Alfaro es débil y orgulloso, lo cual significa se equivocan más seguido de lo que piensan y, lo peor, tardan en darse cuenta de ello.

El 3 a 2 llegó con la reforma electoral. El gobernador le ganó la espalda a los emecistas que, mientras cuidaban su alianza con PAN, PRD y Verde fueron rebasados. Nunca supieron bien a bien si el gol lo metió el gobernador o Kumamoto, pero Alfaro acusó de inmediato el tanto con el discurso furibundo contra los medios aquel viernes negro.

Cuando tenía la oportunidad de tomar el control del partido con la reforma anticorrupción, Alfaro dudó y de nuevo el gobernador le robó el balón y lo puso de su lado. Aristóteles no ha metido el gol, pero hoy por hoy se ve más cerca el empate con su propuesta. En la desesperación Alfaro está considerando seriamente recurrir a la falta, esto es, bloquear la reforma anticorrupción en la lógica de que si él no meterá el gol, que no lo meta nadie. Lo que no ha medido el alcalde tapatío es que su público lo que espera de él es un equipo que vaya al ataque, que meta goles y no que especule en media cancha recurriendo a las mañas de viejo canchero.

Alfaro es víctima de su propia imagen; para sus seguidores es tan importante el que gane como el cómo gane. Hoy por hoy ha perdido esa magia que lo hace parecer como un grande. El suyo era un equipo que jugaba para él, es cierto, pero era equipo; tenía la capacidad para leer la cancha y el juego y, sobre todo, una gran empatía con la tribuna. ¿dónde quedó ese futbol, esa propuesta política que gustaba a los aficionados de casa y allende el Estado?

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