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Lunes, 14 de Octubre 2019
Ideas |

Aguirre y PRD o la apuesta perder-perder

Por: Jorge Fernández Menéndez

El tema Aguirre puede ser el peor error que haya cometido la corriente Nueva Izquierda, hegemónica en el PRD, en muchos años. Luego de haber tenido un comportamiento notable desde la firma del Pacto por México, midiendo sus pasos, jugando sus cartas, logrando acuerdos importantes, logrando sortear, incluso, el capítulo de la reforma energética sin costos excesivos, Nueva Izquierda se coronó en ese proceso con el triunfo abrumador en las elecciones internas del partido de Carlos Navarrete.

Y el mismo día de la elección de Navarrete (con Aguirre en el acto partidario en lugar de estar atendiendo lo que sucedía en Iguala) la muerte y desaparición de los jóvenes, inició una defensa a ultranza del gobernador que cada día le genera costos a la nueva dirigencia del partido.

Guerrero es un Estado en el que la izquierda siempre ha tenido un espacio muy importante y lleva dos mandatos sucesivos aunque, paradójicamente, ninguno de los dos gobernadores hayan sido, ni un día de su vida, de izquierda. Zeferino Torreblanca era un empresario mucho más cercano al foxismo que al PRD, Ángel Aguirre es absolutamente priista en su formación y concepción política, tanto que primero fue candidato del PRD, PT y Convergencia, y un día después renunció al PRI. Hay que recordar que el proceso de selección de candidato del PRI en el 2010, se dio en medio de la lucha interna de ese partido por la candidatura presidencial y el abanderado del PRI, Manuel Añorve, era, sigue siendo, un político cercano a Manlio Fabio Beltrones, entonces coordinador de los senadores y precandidato presidencial. En los sectores cercanos al precandidato Peña Nieto, no vieron entonces con malos ojos la candidatura de Aguirre. Hay que recordar también que el secretario general del PRI en esa época era Jesús Murillo Karam, quien había llegado a un acuerdo con Añorve y Aguirre, que éste rompió para hacerse candidato del PRD.

Todo eso es historia, lo cierto es que en unos meses, en junio, hay elecciones y el PRD podría conservar el Gobierno estatal con un buen candidato como Armando Ríos Pitter, mientras que en el priismo, en ese Estado pletórico de cacicazgos, está dividido respecto a las candidaturas, una división que ya le costó la elección de enero del 2011.

Por eso, en estos días en los cuales la crisis de Guerrero continúa y se profundiza, las decisiones que está tomando Nueva Izquierda para defender a Aguirre son cada día más costosas. El sábado un grupo de senadores del PRD, encabezados por Miguel Barbosa y Alejandro Encinas pidieron la renuncia de Aguirre y hasta parecieron estar dispuestos a apoyar la desaparición de poderes en la Entidad. Navarrete rechazó esas propuestas, insistió en que la renuncia de Aguirre no solucionaría las cosas y que en todo caso esa es una decisión personal del gobernador.

El martes se discutirá al desaparición de poderes en Guerrero, y al PAN, incluso con buena parte de los senadores del PRD que pueden apoyar la propuesta, no le alcanzará para imponer ese objetivo, porque el PRI ya se ha pronunciado en contra, pero los costos de mantener a Aguirre las paga el Presidente Peña (que también ha dicho que la renuncia la deben decidir los guerrerenses) pero también la paga la dirigencia del PRD.

Porque, además, la crisis no hace más que profundizarse: las fosas comunes encontradas ya son 19 y no tenemos información más que de las cuatro primeras. En Iguala, se hizo renunciar al ahora ex secretario de salud del Estado y precandidato de Morena a la gubernatura, Lázaro Mazón, por su inocultable relación con el alcalde prófugo, José Luis Abarca, el que apenas el viernes, tres semanas después de los hechos, fue desaforado por el Congreso. Lo increíble del caso es que el nuevo presidente municipal de Iguala, será Luis Mazón, el hermano de Lázaro, lo que quiere decir que el Gobierno municipal queda en manos de exactamente el mismo grupo del alcalde Abarca.

El Gobierno federal logró la detención de Sidronio Casarrubias, líder del grupo Guerreros Unidos, que participó en el secuestro y desaparición de los jóvenes. Según la PGR, este personaje habría reconocido la participación de su grupo pero habría dicho que él no había dado esa orden. Por lo pronto, la propia procuraduría acepta que con esa detención se pueden abrir nuevas líneas de investigación sobre el caso. Pero esa no deja de ser una mera posibilidad porque grupos como Guerreros Unidos son en realidad una suerte de amalgama de pandillas locales con mandos muy autónomos entre sí.

La defensa a ultranza de Aguirre, elevar el debate hasta la desaparición de poderes, en un contexto de un gobierno rebasado y sin control, no le conviene al PRD, no le conviene al Estado y tampoco al país. En la situación actual, la izquierda podría tener personajes que se hicieran cargo del gobierno hasta las elecciones de junio sin tener que depender de Aguirre, como ha sucedido en Michoacán. Hoy están haciendo una apuesta de perder-perder.
 

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