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Miércoles, 16 de Enero 2019

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* Profeta

Por: Jaime García Elías

* Profeta

* Profeta

Un fragmento de una vieja crónica de Antonio Valencia, maestro de la crítica en el diario español “Marca”, de un partido del Atlético de Madrid (contra el Génova, en una final de la ya desaparecida Copa de Ferias, hace 50 años), parecería mandada a hacer, palabra por palabra, para retratar la realidad actual del Guadalajara: “Lesiones, desmoralización, mandanga, mala forma de conjunto e individual, lentitud, resignación ante lo inevitable, mala suerte...”.

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En efecto, si de lesiones se trata, ahí están las de De Nigris, Salcido y Bravo —tres titulares de las “Chivas” —, registradas en el curso de una semana.

Si se salta a la desmoralización, resplandece el contraste entre las declaraciones del dueño del juguete —su reciente bravata de que “ya pronto daremos alcance al América en el liderato”— y la actitud de los jugadores en los partidos más recientes. Ni Querétaro ni Puebla son, actualmente, equipos de primera línea en el futbol mexicano; son —dicho sea con todo respeto— equipos segundones; y el Guadalajara, ante ambos, terminó jugando con mentalidad de equipo chico.

Mandanga, por si no se entendió —el vocablo es poco usual en México— significa flema, pachorra, indolencia: exactamente lo que proyecta hoy en día el equipo rojiblanco.

La mala forma de conjunto es evidente: por más que se le busca, no se ve una idea colectiva en el desempeño del equipo. Es probable que el actual Guadalajara esté más cerca que nunca del que inspiró a Reynaldo Martín del Campo, hace 70 años, en estas mismas páginas, el calificativo que se convirtió en apodo, por no decir que en nombre propio: “Jugaron como chivas”.

De la mala forma individual, ni para qué entrar en detalles...

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Cualquier pasaje que se evoque, casi de cualquier partido de este certamen o del anterior, deja constancia de la lentitud de los rayados en las dos funciones básicas del deporte. La resignación ante lo inevitable fue la tónica en las dos apariciones más recientes. Y en cuanto a la mala suerte, tanto las ya señaladas lesiones de tres titulares, como las pifias de Toño Rodríguez ante el Querétaro, como las expulsiones de Vidrio y Castro el domingo, como el penalti fallado por Reyna, invitan a pensar que Antonio Valencia fue, a un tiempo, puntual cronista del Atlético de Madrid de hace medio siglo... y profeta del Guadalajara actual.
 

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