Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Lunes, 11 de Diciembre 2017

Ideas

Ideas |

* Otra fórmula

* Otra fórmula

* Otra fórmula

Bien dicen que la victoria, como el bautismo —según el viejo Catecismo de Ripalda—, borra todos los pecados.

Las “Chivas”, por ejemplo…

*

Claro: hay el antecedente de que el Guadalajara ya había dado un paso significativo hacia la reconciliación con la victoria y con su público, a raíz del triunfo que consiguió —contra todos los pronósticos, dicho sea de paso— como visitante del Monterrey. La victoria dominical sobre los “Pumas”, en esas condiciones, lejos de ser la consabida golondrina que por sí misma no hace verano, debió interpretarse como la confirmación de que Matías Almeyda hizo efectivo el anuncio de que, tras una seguidilla de malos resultados que ya resultaba preocupante, era imperativo cambiar la fórmula utilizada hasta entonces.

*

La fórmula en cuestión se había vuelto previsible. La salida del equipo, con el balón dominado, necesariamente llegaba al punto en que Raúl López, por el flanco derecho, buscaba en el área a Omar Bravo —que por esas fechas se había convertido en el “goleador histórico” del equipo— como destinatario de un servicio propicio para que el mochiteco rematara, de preferencia, de cabeza.

La fórmula dejó de funcionar, en parte porque los contrarios aprenden cuando una tonada se vuelve sonsonete, y en parte porque Bravo cayó en un bache de inoperancia del que ningún goleador está exento (y que recordó las prolongadas sequías que él mismo tuvo como goleador, desde que se fue a España con el Deportivo La Coruña hasta que en el Atlas se recuperó de los naufragios en Tigres, Cruz Azul y el propio Guadalajara).

Almeyda, en esa tesitura, ha conseguido que Cisneros y Zaldívar den indicios de que su proceso de maduración va por buen camino, y que “Gullit” Peña y Brizuela estén en vías de recuperar el mejor nivel de sus respectivas carreras.

*

El riesgo que se corre, particularmente con el Guadalajara, es que hay la tendencia histórica a exagerar la nota. Para bien, como ahora… o para mal, como sucedía hasta hace unas semanas.

Las pruebas están a la vista: así como hace unas cuantas jornadas la constante era insistir, a partir de consideraciones catastrofistas, en que la amenaza del descenso era inminente, las dos victorias más recientes han sido más que suficientes para que se echen a vuelo las campanas, se insista en que la clasificación a la “Liguilla” es inminente… y lo que sigue.

Lee También

Comentarios