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Sábado, 25 de Noviembre 2017

Ideas

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* Expectativas

* Expectativas

* Expectativas

Para cerrar el paréntesis que se abrió con motivo de la Fecha FIFA en que se consiguieron los resultados con que México aseguró el boleto para el Mundial del año próximo en Rusia, convendrá, para vacunarse contra futuros (e innecesarios) desencantos, poner los puntos sobre las correspondientes íes…

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Dígase, de entrada, que la pretensión de que México vaya más allá del consabido cuarto partido —el primero de la segunda ronda— en estas competencias, es relativamente novedosa.

Esa ventolera comenzó en el primer Mundial del que México fue sede, en 1970. Hasta entonces, en los de Uruguay 30, Brasil 50 y Suiza 54, México fue coleccionista sistemático de derrotas. A los de Italia 34 y Francia 38 no clasificó. En Suecia 58 consiguió su primer empate, en Chile 62 su primera victoria y en Inglaterra 66 logró dos empates. Después del primer Mundial celebrado en México, en el que cayó en cuartos de final ante Italia (que sería finalista),  el “Tri” estuvo ausente en Alemania 74; perdió sus tres partidos de la primera ronda en Argentina 78; de nuevo brilló por su ausencia en España 82; fue sede en 1986 (reemplazando a Colombia) y faltó a de Italia 90 por el escándalo de los “cachirules”. En Estados Unidos 94, Francia 98, Corea-Japón 2002, Alemania 06, Sudáfrica 10 y Brasil 4 cayó en Octavos de Final ante Bulgaria, Alemania, Estados Unidos, Argentina, nuevamente Argentina y Holanda, respectivamente.

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En el Mundial de 86 —en casa, reiterémoslo—, el “Tri” fue sexto; en todos los demás ha terminado entre el 10º. y el 16º. lugar. Si ese ha sido su nivel de competencia, con la historia —los pelos de la burra parda— en la mano, por supuesto que es lícito desear que la próxima vez se mejoren esas muestras… Pero es necio —por decirlo amablemente— exigirlo.

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Conformes: Juan Carlos Osorio no ha convencido a muchos “entendidos” en estos menesteres. En compensación, hay claras y múltiples señales de que se ha ganado la voluntad, el respeto, el afecto y el crédito a sus conceptos por parte de los jugadores… Y lo más importante: cuenta con el aval, incuestionable por objetivo, de los resultados.

Lo cual sugiere que, sin que sea el caso de esperar milagros —ni, mucho menos, de exigirlos—, las perspectivas de que México llegue hasta donde es razonable esperar que lo haga, están, hoy por hoy, en las mejores manos posibles.

Lo demás es simple afán de buscarle tres pies al gato.

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