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Martes, 22 de Enero 2019

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-Cifras, cifras, cifras....

Por: Jaime García Elías

-Cifras, cifras, cifras....

-Cifras, cifras, cifras....

¿Quién recuerda cuántos millones de pesos reclamaba la Universidad de Guadalajara al Gobierno federal, en días pasados, que amenazaba con una marcha a la ciudad de México para presionar en ese aspecto...? ¿Quién recuerda el primer presupuesto que se manejó sobre lo que costaría hacer en Guadalajara los Juegos Panamericanos...? ¿Quién guarda en la memoria la cantidad que proyectaba “invertir” el Gobierno del Estado en la “ideota” de construir los Arcos del Milenio, para que la Humanidad no se olvidara del acontecimiento “histórico” que había tenido el señalado privilegio de vivir...? —II— Los viejos —y queridos, y admirados...— maestros de periodismo (don Luis Vázquez Corona, don Pedro Vázquez Cisneros...) tenían fobia a las cifras. Y no porque fueran lerdos en la materia, sino porque atribuían a simple flojera —ni siquiera a deformación profesional— de los reporteros, la proclividad a querer dar importancia a la nota “aventando una cifra por delante”... sin reparar en que la dichosa cifra es un elemento indigesto por definición para el lector común. Ahora mismo, a raíz de que la semana pasada pretendió ser “noticia” la información de que la actual crisis financiera internacional hizo perder ocho mil millones de dólares en unas cuantas horas a Carlos Slim, el mexicano que al ser considerado el hombre más rico del mundo, salva a sus 100 millones de compatriotas del estigma de perezosos y conformistas, ¿quién capta los alcances del hecho...? (En la hipótesis de que sea verdad que el salario promedio de un trabajador, en Jalisco —según las cifras que manejó el gobernador el feliz día de su “destape” como precandidato a la Presidencia—, es de 17 mil pesos mensuales, alguien, que ya sacó las cuentas, refiere que ese trabajador, para reunir el dinero que el señor Slim perdió en unas horas, tendría que ahorrar, íntegro, su salario... durante poco más de 47 siglos. Y aún preguntan por qué dicen que “los ricos también lloran”). —III— En los casos señalados, faltaría investigar cuánto dinero del que la Universidad “exige” al Gobierno federal, desvirtúa su función específica al irse limpiamente por la alcantarilla de los “aviadores”, los sueldos injustificados y las empresas parásitas del presupuesto universitario. Faltaría precisar el beneficio social de los Arcos del Milenio y de los Juegos Panamericanos... Y faltaría saber si hay que hacer un “boteo” en la calle, para que el depauperado señor Slim pueda seguir haciendo —frugales y todo— sus tres comidas al día. JAIME GARCÍA ELÍAS / Periodista y conductor radiofónico.

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