Sábado, 08 de Mayo 2021

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* Buena semilla

Por: Jaime García Elías

* Buena semilla

* Buena semilla

La semilla de la mala hierba germinó y dio sus frutos —de provecho muy dudoso, por cierto— en poco tiempo. La de la buena hierba que pretende contrarrestarla, apenas acaba de sembrarse…

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Se trata de la que, debiendo ser una absoluta trivialidad, se ha transformado, al paso del tiempo, no sólo en un caso serio, sino preocupante: la ocurrencia del primer ocioso que convocó a sus vecinos en la tribuna de un estadio de futbol, en México, a soltar una interjección injuriosa; algo que cundió, se volvió una moda… y degeneró en la bola de nieve que ahora amenaza al futbol mexicano con penalizaciones por parte de la FIFA que se antojan excesivas: amén de las multas que ya se le han impuesto, por la conducta —supuestamente homofóbica, cuando cualquiera que conozca a los mexicanos sabe que no va por ahí el verso— de los aficionados, hasta la condena a jugar partidos de la eliminatoria mundialista “a puerta cerrara”, e incluso a perder puntos en esa competencia.

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El caso es que, ante la ineficacia de las intentonas de los dirigentes de la Federación Mexicana de Futbol por erradicar de los estadios esas expresiones —que se extendieron hasta los estadios brasileños en el Mundial de hace dos años—, hubo un detalle que convendría calificar de ejemplar…

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Ulises Briceño, jugador del club Venados, en ocasión de su partido ante Lobos BUAP, después de leer el mensaje sobre la atención al cáncer de mama que durante este mes se lee antes de cada partido en todos los estadios mexicanos, añadió, fuera de programa, su propio mensaje: “Juntos hagamos un compromiso: paremos en este estadio el ‘¡eh p…!’ y respetemos a nuestros porteros rivales. Se los pido y vamos con todo. Repito: paremos el ‘¡eh p…!”.

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Hubo división de opiniones: abucheos, ciertamente… pero también aplausos. Durante el primer tiempo, el público se abstuvo de proferir el grito en cuestión. En el segundo, los “chistosos” volvieron a las andadas.

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El precedente, como quiera, ya quedó sentado. La cizaña prende más y mejor que el trigo; así y todo, cabe esperar que, aunque son mayoría los aficionados que suscriben, sin saber a ciencia por qué, la ocurrencia de marras,  prevalezca, al fin, el buen juicio… o, al menos, el mínimo de respeto, de buen gusto y de valor civil de un deportista a carta cabal.

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