Lunes, 10 de Mayo 2021

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- Violencia

Por: Jaime García Elías

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Pregunta: ¿Hay motivos para la marcha “para exigir un país sin violencia” programada para el próximo domingo en Guadalajara?... Respuesta: Los hay; desde luego que los hay.

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Pregunta: ¿Tienen derecho los organizadores a utilizar ese recurso para presionar a las autoridades a tomar medidas a favor de su demanda?... Respuesta: Lo tienen. La Ley Suprema de este país (la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos) lo establece nítidamente: el Artículo 9 en su segundo párrafo, señala que “No se considerará ilegal, y no podrá ser disuelta una asamblea o reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto a una autoridad, si no se profieren injurias contra ésta, ni se hiciere uso de violencia o amenazas para intimidarla u obligarla a resolver en el sentido que se desea”.

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Pregunta: ¿Es de esperarse que esa manifestación tenga alguna utilidad práctica?... Respuesta (con la venia de Hamlet): “That is the question..”.

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-II-

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La iniciativa corresponde a Patricia de Saras, la madre del jovencito Blas Alí Saras, asesinado el pasado 23 de septiembre por los rufianes que los interceptaron para robarles el vehículo en que viajaban, en una colonia de Zapopan. Recuerda ella que cuando decidieron trasladar su residencia de Okinawa, Japón, a Guadalajara, advirtió a sus familiares que “en México podrán robarte, pero no te matan; se matan, en todo caso, las personas que traen rencillas entre sí…”. Que, en su caso, uno de los ladrones disparara a su hijo cuando éste acataba la orden de bajarse del vehículo, sin oponer resistencia, se salió del esquema ordinario del “modus operandi” de los rateros. Es poco probable, pues, que un exceso o un error de esa magnitud por parte de los maleantes se reproduzca en hechos que, empero, casi seguramente se seguirán registrando día a día. Lo cual, sin embargo, de ninguna manera deberá interpretarse como prueba de que la manifestación resultara exitosa… ni significará que las autoridades hubieran tomado, a partir de ella, medidas eficaces para acatar la “exigencia” de los manifestantes.

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-III-

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La violencia galopante —tangible en todas las formas de inseguridad que denotan desprecio a la vida y a los bienes ajenos— sólo se remedia erradicando la profunda injusticia social (asunto mucho más difícil que poner más policías en la calle) que lleva a los olvidados a sentir que, víctimas como son de tal injusticia, tienen derecho de arrebatar a otros sus bienes… y aun su vida, si fuera el caso.

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