Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Viernes, 22 de Noviembre 2019
Ideas |

- Utopía tapatía

Por: Jaime García Elías

- Utopía tapatía

- Utopía tapatía

Desear que vengan para Guadalajara –y, por ende, para los tapatíos— tiempos mejores (o, al menos, menos malos) en materia de movilidad, es justo y necesario. Suponer que ese buen deseo se hará efectivo en un plazo razonable, se antoja utópico.

>

-II-

>

La más reciente invitación al pesimismo, en esa materia, la aportó –seguramente sin proponérselo—… nada menos que el gobernador Aristóteles Sandoval. En ocasión de uno de tantos foros, pletóricos de hermosas palabras y pródigos en buenos deseos a los que son tan afectos los profesionales de la política, denominado Conferencia Internacional de la Asociación Latinoamericana de Metros y Subterráneos, Sandoval planteó algo muy parecido a lo que bosquejó, en los años en que también fue gobernador de Jalisco (1965-1971) Don Francisco Medina Ascencio: que “el sistema de transporte Metro es la alternativa más viable para la Zona Metropolitana de Guadalajara”.

>

No hubo, en su momento, nota periodística alguna que lo avalara, pero Medina Ascencio aseguraba haber convencido de la pertinencia de esa idea al entonces Presidente Gustavo Díaz Ordaz, de quien era público y notorio que era gran amigo. La promesa de Díaz Ordaz, de dotar a Guadalajara al menos de la primera línea de un Metro similar al que en esos años comenzó a operar en la ciudad de México, empero, se quedó incumplida. Y sucedió así porque quiso el destino que se atravesaran los trágicos acontecimientos del 2 de octubre del ’68, en Tlatelolco, con lo que cambió la historia.

>

-III-

>

El actual gobernador nació tres años después de que Medina Ascencio concluyó su mandato; no tenía, pues, por qué estar al tanto del sueño de Don Francisco. De cualquier manera, es impecable su aseveración de que “No hay infraestructura que alcance para los vehículos; no habrá ‘freeways’, autopistas, periféricos y viaductos que alcancen” a dar cabida al número creciente de automóviles que circulan, generalmente con más pena que gloria, por la mancha urbana, y a resolver las crecientes necesidades de movilidad de los cinco millones y pico de habitantes de la mancha urbana.

>

Guadalajara arrastra un rezago de más de 50 años en esa materia. Y a la vista de que los problemas y sus correspondientes soluciones parecen enfrascados en una moderna versión de la carrera de la liebre y la tortuga, cualquiera diría que es poco probable que a los tapatíos de hoy les alcance la vida para ver realizados sus sueños… y los de sus gobernantes.

>

Lee También

Comentarios