Viernes, 14 de Mayo 2021

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- Roma locuta…

Por: Jaime García Elías

- Roma locuta…

- Roma locuta…

“Roma locuta, causa finita”, se decía para dar una disputa ideológica por cerrada. Roma habló, la discusión ha terminado… Y aunque es poco probable que la sentencia aplique para el reciente debate que hubo en México sobre el tema “matrimonio igualitario versus matrimonio ‘natural’”, porque entre los “ilustrísimos” miembros de la alta clerecía los hay que tienen por divisa la de “Este macho es mi mula”, cabe, también, la posibilidad de que algunos presbíteros y hasta obispos que de una u otra forma participaron en las marchas de hace dos meses, en contra de la iniciativa presidencial de permitir el acceso al matrimonio a personas del mismo sexo, acaten el mensaje al respecto, traído a México… desde Roma, precisamente.

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-II-

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Cero y van tres pronunciamientos recientes, a cual más rotundo, de la Iglesia al respecto. Hace dos semanas, minutos después de acreditarse ante el Presidente Peña Nieto, el Nuncio Apostólico, Franco Coppola, pidió no discriminar a “las personas que forman parte de la diversidad sexual”, y dialogar para encontrar “una solución mexicana” —no necesariamente subordinada a la norma religiosa— al debate. Siguió la disculpa pública del cardenal arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera —a instancias, presumiblemente, de Coppola—, por haber empleado “términos ofensivos” contra “hombres y mujeres con atracción hacia el mismo sexo”. Y el mismo Coppola, apenas el lunes, en la Basílica de Guadalupe, expresó: “No creo que sea bueno para el país confrontarse por el tema del matrimonio igualitario”. Insistió en que “los mexicanos, más que enfrentarse, hacer proclamas o marchas, tienen que sentarse a una mesa y hablarse; no hay que tratar estos temas con los ojos de una ideología (la religiosa, verbigracia), sino de una realidad concreta”.

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-III-

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El tema —subrayémoslo— es el matrimonio igualitario; no las relaciones sexuales. A ese respecto, difícilmente la Iglesia modificará la doctrina que considera “materia grave de pecado” todo lo referente a las relaciones sexuales fuera del matrimonio “natural”… Lo cual, empero, no cancela la posibilidad de que dos hombres o dos mujeres decidan hacer vida en común, por conveniencia económica o jurídica, para procurarse la “ayuda mutua” que es, por lo demás, uno de los fines esenciales del matrimonio.

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La invitación, pues, a abstenerse de manifestaciones o pronunciamientos en contra de una figura que muchos países han incorporado a sus cuerpos de leyes, implica una severa admonición (aunque no con esas palabras, ciertamente): “¿O es que nada más en eso piensan…?”.

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