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Sábado, 18 de Noviembre 2017

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- Perros y gatos

- Perros y gatos

- Perros y gatos

La manida metáfora de que los políticos de diferente signo suelen comportarse “como perros y gatos”, es ofensiva… para perros y gatos.

Nadie lo ignora: sin perjuicio de que sus riñas llegan a ser encarnizadas, son bastante comunes –además de hermosos, tiernos y edificantes—, también, los ejemplos de convivencia, protección y recíproca generosidad de perros y gatos: algo que sólo a rareza se da, aquí y en China, entre los políticos de diferente signo. Éstos, con demasiada frecuencia, llevan sus divergencias ideológicas al terreno de la inquina y la animadversión personal, y –lo peor del caso— con harta frecuencia las traducen, a la menor provocación, en pretextos para obstaculizarse mutuamente… en perjuicio del bien superior que debería unificar a todos los profesionales de la política, pintos y colorados: el bien común.

-II-

Viene lo anterior al caso del ejemplo de grandeza de alma y altura de miras que dio ayer, en el Congreso norteamericano, el senador John McCain…

McCain tiene 80 años de edad, y convalece de una reciente operación en que le fue extirpado del cerebro un tumor canceroso. Consciente o no de que sus horas estén contadas, McCain voló más de tres mil kilómetros, de Arizona a Washington, para pasar lista de presentes en el Senado, y pronunciar un discurso que muy bien pudiera ser su testamento político. Un discurso, además, que podrá sumarse a los celebérrimos de Lincoln, Kennedy o Martin Luther King, monumentales todos ellos.

McCain hizo un llamado a la voluntad de hacer política, en un Senado paralizado por las luchas facciosas y los intereses de grupo, agudizado a raíz de la sorpresiva victoria de Donald Trump en las elecciones de diciembre pasado.

“Hemos estado perdiendo el tiempo –dijo— (…) porque insistimos en querer ganar sin buscar la ayuda del que está al otro lado del pasillo (…). Dedicarse a impedir que tus oponentes políticos cumplan sus metas –afirmó—, no es el trabajo más inspirador. La mayor satisfacción es respetar nuestras diferencias –expresó en un pasaje medular de su discurso—… pero sin impedir los acuerdos”.

Las palabras de McCain –que, dicen los medios, impactaron tanto a republicanos como a demócratas— bien pudieran ser un llamado a la reflexión para los políticos de otros países… aunque muchos, seguramente, preferirán refugiarse en la consabida frase del viejo chascarrillo:

–¡No se oye…!

(Dicho lo cual, con la venia del lector amable, abrimos un receso de una semana en este espacio).

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