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Sábado, 19 de Octubre 2019
Ideas |

- “¡’Ai se va…!”

Por: Jaime García Elías

- “¡’Ai se va…!”

- “¡’Ai se va…!”

Si es verdad que “La política –en la más noble de sus acepciones, valga la salvedad— es el arte de unir lo deseable con lo posible”, habría que decir que, en el caso de la Línea 3 del Tren Eléctrico Urbano, cacareada como la obra pública más trascendental que en muchos años se haya realizado en beneficio de los sufridos moradores de Guadalajara y sus cada vez más desparramados andurriales, lo deseable sería que contribuyera, en efecto, de manera significativa, a aliviar –sería ilusorio esperar que las resolviera— las ingentes penurias de los aldeanos en esa materia. Y, de paso, que sean mínimos los daños colaterales: los contratiempos, desvíos, atascos viales y demás perjuicios inherentes a la obra, así como las afectaciones (“inevitables”, dicen los entendidos) que decenas de construcciones –y sus ocupantes— han resentido… y, como dicen que dijo Don Teofilito, “seguirán resintiendo”.

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La duda es si será posible tanta belleza.

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-II-

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La tuneladora que construye en las entrañas de la ciudad el corredor subterráneo por el que circularán los trenes, tiene una encomienda mucho más delicada que las que requirieron las líneas 1 (Colón-Federalismo) y 2 (Mina, Juárez) del mismo sistema. Y aunque llegó precedida de la tarjeta de recomendación de que en Barcelona, en una obra similar, no ocasionó el menor estropicio, no obstante que cavó bajo el templo de La Sagrada Familia (obra maestra del arquitecto y escultor Antonio Gaudí), cuyas dimensiones superan, con mucho, las de la Catedral de Guadalajara y demás iglesias ubicadas sobre la Avenida Alcalde-16 de Septiembre (El Santuario, San José, San Francisco y Aránzazu).

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-III-

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Es probable que las características del subsuelo de Guadalajara (el jal, muy particularmente) hagan más riesgosa esa obra aquí que en Barcelona. Es probable que los materiales empleados en la construcción de las fincas que ya han resentido daños –grietas, fisuras, desprendimiento de enjarres…—, así como la antigüedad de las mismas, o su falta de mantenimiento, estén dando la razón a quienes desde un principio temieron que una obra que en España se hizo con tecnología y control de calidad “de Primer Mundo”, aquí se hiciera “al ‘ai se va”; “a la mexicana”, dicho en la más peyorativa de las acepciones: algo que, por desgracia, aquí es casi una constante… especialmente cuando de obra pública se trata.

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Moraleja de la historia: el asunto amerita (si no es mucho abusar ya…) la intervención directa de la Virgen de Zapopan.

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