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Viernes, 21 de Septiembre 2018
Funciona. No importa el modelo, siempre habrá algo para aprovechar del teléfono que lleva años guardado en el cajón. EL INFORMADOR/F. Atilano
Jalisco

Fracasa la recolección de residuos electrónicos en Jalisco

Apenas 70 toneladas fueron recicladas en 2015, ni siquiera 1% de las que generan los jaliscienses; empresas entraron a la estrategia que inició el Gobierno del Estado, pero la abandonaron al no ver ganancias

El Informador

Funciona. No importa el modelo, siempre habrá algo para aprovechar del teléfono que lleva años guardado en el cajón. EL INFORMADOR/F. Atilano

Funciona. No importa el modelo, siempre habrá algo para aprovechar del teléfono que lleva años guardado en el cajón. EL INFORMADOR/F. Atilano

Selección. Si es un dispositivo electrónico no hay desperdicio. Por eso es indispensable la cultura del reciclaje. EL INFORMADOR/A. Camacho

Selección. Si es un dispositivo electrónico no hay desperdicio. Por eso es indispensable la cultura del reciclaje. EL INFORMADOR/A. Camacho

Empresa responsable. Quienes se encargan de separar y reciclar dan el tratamiento adecuado a los residuos. EL INFORMADOR/F. Atilano

Empresa responsable. Quienes se encargan de separar y reciclar dan el tratamiento adecuado a los residuos. EL INFORMADOR/F. Atilano

Trato especial. Los televisores análogos contienen sustancias químicas que pueden ser nocivas para las personas. EL INFORMADOR/A. Camacho

Trato especial. Los televisores análogos contienen sustancias químicas que pueden ser nocivas para las personas. EL INFORMADOR/A. Camacho

La campaña de “Electroacopio Jalisco” que organizó la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), tuvo su última edición en 2015, cuando se logró recolectar 70 toneladas de residuos electrónicos que los ciudadanos llevaron.

Después de eso no hubo otra estrategia a nivel estatal y tampoco se prevé que haya una durante los últimos meses de la administración.

El fracaso de esa campaña se debió a varios factores, entre ellos la falta de participación de las empresas, cuya aportación era la logística en la recolección de residuos, explicó el director de Gestión Integral de Residuos de la Semadet, Eduardo Parra Ramos.

“Ellos (los empresarios) financiaban la recolección de los residuos electrónicos. Era su aportación porque para ellos eran redituables los materiales que podían recuperar. Por ahí de 2014 y 2015, el valor que se podía obtener de esos residuos ya no financió los gastos de logística y de operación. Por eso ya no les resultó atractivo”.

Cuando ocurrió el apagón analógico (diciembre de 2016) y la transición de la televisión analógica a la digital, la gente comenzó a desechar sus aparatos y a llevarlos a ese “Electroacopio”, pero después de la “fiebre” ya no fue redituable.

“Lo que pasó fue que, si bien los televisores (antiguos) son considerados en su totalidad como residuos de manejo especial, éstos tienen componentes que los hacen peligrosos. Por ejemplo, un televisor abierto, expuesto el cinescopio, tiene retardantes de flama con compuestos contaminantes”.

Por un juicio de amparo interpuesto por la sociedad civil en contra de instancias federales y el programa de la transición de televisión analógica a digital, la Semadet ya no puede realizar ningún trabajo de acopio con televisiones.       
        
Ahora, la colecta de televisores y  otros aparatos obsoletos y residuos electrónicos queda en manos de empresas privadas, las cuales atienden principalmente a grandes compañías, aunque algunas sí reciben a particulares.

De acuerdo con datos del “Inventario de Generación de Residuos Electrónicos en México, Escala nacional y estatal para Jalisco, Baja California y Ciudad de México”, 65% de residuos electrónicos es “material potencialmente económico”, pues se le pueden extraer metales como el hierro, cobre y  aluminio, e incluso metales preciosos como oro, plata y paladio.

Salvador Martínez Hernández, profesor de Innovación en el Tec de Monterrey Campus Guadalajara, mencionó que la información de cómo manejar o aprovechar los residuos eléctricos debería ser una “política pública” porque a partir de viralizar ese conocimiento podría dar origen a un ciclo económico en la chatarra electrónica, algo que actualmente se desaprovecha.

“Hay estados en la frontera, como Nuevo León y Chihuahua, en donde al haber mucha maquila desde hace tiempo ya existe cierta cultura del reciclaje y reutilización. Esto no quiere decir que la práctica sea muy buena, pero al menos ya existe esa economía”, concluyó.

SABER MÁS
No vieron “jugo”

Durante algunos años, diversas empresas colaboraron con el “Electroacopio” realizado por la Semadet, en el cual se recibían desechos electrónicos y aparatos inservibles. La aportación de esas firmas era la recolección y traslado de los artículos, pero cuando éstas detectaron que muchos de los residuos no tenían valor económico decidieron no colaborar más, pues ya no les generaban ganancias.

Sólo una empresa colecta 50 toneladas… por mes

El Grupo Ecológico MAC, ubicado en Zapopan, tiene más de 20 años de experiencia en el ramo del reciclaje de electrónicos.

Brinda servicio de recolección de residuos electrónicos a empresas, instituciones académicas e incluso a instancias de Gobierno, mediante un proceso en el que evalúa cuáles aparatos destruye o recupera para darles más vida útil.

La jefa de Seguridad, Higiene y Medio Ambiente de la empresa, Fabiola Herrera Valdivia, indicó que cada mes reciben alrededor de 50 toneladas de aparatos electrónicos, principalmente celulares, teléfonos, cables, laptops y hasta refrigeradores.

“Mucha gente ya nos conoce y muchas empresas pequeñas también. Nos hablan y dicen: ‘tengo teléfonos, tengo cables’. Puede llegarnos desde un pequeño cable hasta un refrigerador obsoleto de alguna casa o empresa. Por ejemplo, a los celulares se les quita la batería, que es el residuo peligroso, y se les entregan a una empresa especializada en ese sector. Todos los demás componentes del celular se separan y se trituran”.

La separación de algunos artefactos, explicó, es “muy costosa”. Pero con lo que se obtiene al vender ciertos metales se paga el flete y la destrucción de componentes que resultan peligrosos.

Herrera comentó que la empresa trabaja con algunos ayuntamientos, con grandes corporativos como Coca Cola e IBM, pero también reciben a personas que les llevan un bote con pilas. Para obtener más informes sobre su operación, visite la página del Grupo Ecológico MAC: http://gemac.com.mx/.

LA VOZ DEL EXPERTO
Impulso al reciclaje, obligación del Estado

René Solinís Noyola, (académico del ITESO)

El profesor de la carrera de Ingeniería Ambiental del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), René Solinís Noyola, considera que faltan medios de acopio de residuos electrónicos y que la información de los mismos llegue a toda la población.

También, dice, es necesario que se dé información clara y precisa de qué es lo que sucede si un residuo está expuesto o si no se le da un tratamiento adecuado, pues existe mucho desconocimiento al respecto.

“Debe hacerse del conocimiento de todos el que las televisiones antiguas tienen sustancias tóxicas y no se pueden manejar así nada más. Que sepan que no se deben romper los focos ahorradores o los tubos fluorescentes porque al romperlos sale el vapor de mercurio. Es muy común que los dejan en la calle y los recolectores de basura tampoco están enterados de eso, los agarran y los rompen para que sean pedacitos de vidrio y venderlos”.

Menciona que los equipos electrónicos más antiguos tienen metales pesados, como el plomo, sustancia que también se encuentra en las baterías de computadoras y celulares. Incluso los refrigeradores tienen ciertos gases tóxicos que pueden dañar a la salud, por lo que se les debe dar un destino adecuado.

“Es importante la información y luego tratar de insistir con las autoridades que pongan algunos centros de acopio fijos, que el primer sábado del mes, por ejemplo, se puede llevar este tipo de equipos a un lugar y de ahí se lleven a que se traten de la manera adecuada”, concluye.

SABER MÁS
¿Qué es un residuo electrónico?

Básicamente es cualquier aparato que ha sido desechado porque ya no servía o no se quería en casa. En esa categoría entran desde los cargadores de celulares y hasta los monitores, televisiones, laptops, bocinas, pilas (alcalinas y recargables) y consolas de videojuegos, entre otros.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) revela que esos residuos contienen compuestos sintéticos, los cuales le son agregados al plástico para hacer más difícil que arda, y que si no se manejan de manera adecuada pueden liberar emisiones de otras sustancias tóxicas como dioxinas y furanos.

Apenas un paliativo

En la última edición de la campaña “Electroacopio Jalisco” de la Semadet, en 2015, apenas se pudieron recolectar 70 toneladas de residuos electrónicos por parte de los ciudadanos de 13 municipios.

Van por manual de buenas prácticas

A cinco meses de que termine la administración de Aristóteles Sandoval, la Semadet está en proceso de realizar un manual de buenas prácticas en materia de residuos electrónicos, con el objetivo de estandarizar procesos en todas las empresas que se dedican a la generación, recolección, destino y tratamiento de estos desechos.

El manual es parte del proyecto nacional que realizan la Ciudad de México y los estados de Jalisco y Baja California con el Proyecto de las Naciones Unidas para el Desarrollo y dependencias federales. La proyección es que en septiembre quede listo y sea publicado.

El director de Gestión de Residuos de la Semadet, Eduardo Parra Ramos, señaló que ese instrumento será la base para que tanto las empresas que ya existen como las que se establezcan en el futuro se manejen bajo los mismos criterios, pues sólo algunas se rigen bajo lineamientos internacionales, por lo que se busca una homologación a nivel estatal y federal.

“Es estandarizar cuáles son los criterios ambientales y técnicos que deben tener todas las empresas, tanto las que generan los residuos como aquellas que los reciclan. Se ha encontrado que no hay procedimientos estandarizados, entonces estamos trabajando muy de cerca con la industria electrónica para fomentar esas buenas prácticas”.

CLAVES
¡No lo tire; arréglelo!

Sí sirve. Si un aparato electrónico está descompuesto o parece que no funciona, lo mejor es llevarlo a algún lugar donde arreglen el desperfecto y continuar usándolo. Hay sistemas internos en los aparatos que dejan de funcionar a los dos años, pero con un arreglo mínimo pueden seguir siendo funcionales otro par de años.

Herédelo. ¿El aparato sí funciona pero ya no lo quiere? Regáleselo a alguna persona que sí lo necesite. O bien, trate de venderlo y así obtendrá un beneficio económico también. De esa forma, el aparato podrá continuar con su vida útil.

Busque opciones. Si el aparato no tiene compostura y tampoco pudo venderlo, puede investigar en qué empresas pueden recibirlo, o bien, aprovechar alguna campaña municipal de acopio de electrónicos para que sean dispuestos de manera correcta.

Acopio. Otra forma de tener control sobre los aparatos que ya no se utilizan o que sólo estorban y contaminan los espacios es organizar un centro de acopio en la colonia. Así, todos los vecinos tendrán un lugar común para llevar esos desechos y después pedirle a una empresa que vaya por ellos o llevarlos a la misma.

CONCIENCIA GLOBAL
¿Evolución tecnológica?

  • En 2016, a escala mundial se generaron 44.7 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos.
  • El aumento de esos materiales tiene que ver con la velocidad del progreso tecnológico, pues aparatos como los celulares tienen una vida promedio de dos años, en tanto un nuevo modelo llega al mercado y los desplaza.
  • Los hábitos de consumo están ligados a esa producción, pues los celulares más nuevos regularmente ocasionan que los compradores desechen el equipo que ya tienen y así obtener la novedad.
  • De las más de 44 millones de toneladas de desechos, sólo una quinta parte de los residuos fue recuperada y adecuadamente reciclada.

Fuente: Observatorio Mundial de los Residuos Electrónicos 2017.  

LA CIFRA

20% de las 44.7 millones de toneladas de desechos tecnológicos que se generaron en 2016 a nivel mundial fue recuperado y reciclado: sólo uno de cada cinco kilos.